domingo, 10 de abril de 2011

Atlantes y Erinias: El desarrollo capitalista en la Rusia de Dostoievski.

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El desarrollo capitalista implica que hay que modificar las estructuras precapitalistas económicas y sociales. Anular la fuerza económica y social de las clases sociales dominantes precapitalistas y cerrar el ciclo histórico en un orden de primacía capitalista económica y de clase. A través de los desequilibrios sociales precapitalistas, transita al orden capitalista político y económico. Los desequilibrios realimentan nuevos centros de poder capitalista por el crecimiento económico y las variantes representativas de los poderes institucionales. El excedente económico capitalista articula las instituciones políticas y los centros económicos por las variaciones de la cohesión de la Unidad política del Estado y su autonomía. Será la sociedad alienada de los ciudadanos políticos y de los sujetos económicos o de los ciudadanos libres y ricos y los ciudadanos libres y pobres. El capitalismo produce un excedente económico creciente. Este excedente articula producciones ampliadas que se realizan mercantilmente ensanchando el mercado interno y el mercado internacional. Los excedentes económicos se frenan y expanden a través de las variaciones del mercado nacional y del mercado internacional. Los excedentes económicos internos se intercambian por excedentes económicos externos. Los intercambios precapitalistas de bienes primarios se intercambian por bienes tecnológicos. Los intercambios de bienes primarios por bienes tecnológicos son desiguales en cuanto a la desigualdad del valor trabajo de los bienes naturales a los bienes tecnológicos. Más cantidades de trabajo simple precapitalista por menores cantidades de trabajo complejo tecnológico. Más cantidades de bienes primarios por cantidades menores de tecnología. El desarrollo precapitalista se tensa políticamente en el intercambio de explotación desigual de bienes primarios por bienes de producción capitalista. Las cantidades de trabajo complejo multiplican cantidades de trabajo simple. La desigualdad de los cambios incrementa el excedente económico del país más desarrollado y disminuye el excedente de país precapitalista. La alta tecnología intercambia desigualdad de excedentes y temporaliza tendencias seculares de retraso de países precapitalistas con países capitalistas. De aquí las rupturas económicas y políticas amorfas de las naciones precapitalistas. Las estructuras económicas y políticas se desfasan y sus ajustes imponen reducciones en el consumo del excedente y modificaciones en las relaciones sociales y el poder del Estado precapitalista. El modelo de desarrollo de producción precapitalista rompe los mecanismos de dominio de clases sociales desfasadas en los niveles ideológicos, políticos y económicos. Las contradicciones económicas y políticas del precapitalismo al capitalismo incluyen morfologías permanentes de atrasos de capital de producción, saber tecnológico, y elevada improductividad de clases sociales parasitarias. El desarrollo económico rezaga al poder político. Estoicamente se diría que lo político está detrás de los bueyes del carro económico. El desarrollo económico implica renovaciones de las instituciones sociales obsoletas. Fue la derrota militar de Rusia en la guerra de Crimea la que empujó al zar Alejandro II a iniciar una revolución económica para pertenecer a los países europeos con predominio en la escena internacional. Sin embargo, Alejandro II pretendía un cambio económico sin alterar el orden político. El inmovilismo económico zaristas exigía modificar la propiedad jurídica de la tierra de la aristocracia rusa. La modificación del uso y la propiedad jurídica de la tierra causarán la liberación de masas de campesinos que producirán recursos naturales para la industrialización interna y el comercio internacional. La industrialización Rusa imponía los rasgos esenciales de la evolución económica del precapitalismo al capitalismo y no los de evolución política de representación y participación popular en los poderes institucionalizados.


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La dinámica de crecimiento del precapitalismo al capitalismo impulsaba movimientos emigratorios, relaciones jurídicas de propiedad e innovaciones en los mecanismos de producción y financiación.


Sería la dinámica de cambio:


a) Masas de trabajadores emigrados a las ciudades industriales y a la producción minera de energía petrolera y carbonífera, que serán los vendedores de cantidades de trabajo por salario.




b) Los compradores de combinaciones industriales de medios de producción y trabajo, que será la clase capitalista.


c) La formación y ampliación de un mercado nacional e internacional de consumo que realice las ganancias industriales en dinero.


d) Establecer un mercado nacional financiero de préstamos internos y pagos de deudas internacionales.


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La servidumbre, que ligaba a los siervos con la aristocracia zarista, desarrollaba una economía de bajo excedente económico para los propietarios de las tierras y sobre la condición de un nivel de extrema pobreza para los campesinos. La servidumbre fue abolida en 1861 por el zar Alejandro II de Rusia. La abolición implicaba la libertad de movimiento y la libertad personal a todos los siervos rusos. Se eliminó el derecho de propiedad y explotación económica que tenían los terratenientes sobre los campesinos.


Los campesinos formaban el 80% de la población total. Los siervos tenían obligaciones para con el Estado, también con el dueño de las tierras, el cual tenía poder sobre sus vidas. La tierra era la propiedad legal de los aproximadamente 100.000 terratenientes. Los siervos como instrumentos naturales de producción agraria no podían dejar la propiedad donde habían nacido. Los campesinos estaban obligados a hacer pagos regulares en trabajo y en bienes. A mitad del siglo XIX, los terratenientes se distribuían un tercio de la producción total. El excedente económico fue ampliado tanto por aumento de la producción como por la disminución de consumo de medios de subsistencia y producción que fueron vendidos a precios bajos en los mercados internacionales. El crecimiento del excedente amplió el mercado de demanda interna y la demanda internacional.


El crecimiento económico capitalista se basó en los empréstitos internacionales suscritos por el Estado Ruso, que sirvieron para indemnizar a los aristócratas por la venta de la propiedad territorial a los campesinos. Los ingresos de la aristocracia se invirtieron en bonos nacionales e internacionales. La colocación de estos empréstitos sirvió para la formación de un sector bancario que suministró dinero como medio de préstamo y pago al capital industrial y comercial. La intervención del Estado garantizó los préstamos intencionales y estabilizó la inversión del capital de bienes productivos.


Los campesinos debían devolver el dinero pagado a los terratenientes por el Estado. Se convirtieron en deudores del Estado que les obligaba a vender su excedente agrario para pagar la deuda por la compra de la tierra y los tributos estatales. La intención económica del endeudamiento campesino era comercializar la producción agraria a los sectores industriales nacionales y pagar las deudas internacionales. La fuerza de trabajo industrial se pagaba con parte de la tributación agraria. La aristocracia recibía los créditos del Estado y los campesinos trabajaban para formar un excedente de producción que pagara a los terratenientes y al consumo de la industria. Un mecanismo de transferencia de excedente represivo de la clase campesina a las clases aristocráticas y burguesas.


La responsabilidad de la devolución de los préstamos del Estado era solidaria para todos los campesinos que vivían en la aldea. La falta de dinero para efectuar el pago del rescate y los tributos hacía que ellos adquirieran deudas con los prestamistas. La falta de devolución de los préstamos imponía la entrega de la propiedad de la tierra. La consecuencia era la desolación espiritual de la pobreza y la emigración forzosa por el pauperismo.


La propiedad pasó a los campesinos kulakes que atesoraron dinero y concentraron la propiedad y con ella la productividad agraria.


La liberación de los siervos no impidió la continuidad de un Estado autocrático. Los cambios económicos no supusieron cambios políticos. El poder autocrático mantuvo las formas de dominio absoluto. El excedente económico fue ampliado tanto por aumento de la producción como la disminución de consumo general de los los trabajadores industriales y mineros.


El cambio económico precapitalista al capitalista habría de implicar una función identificativa desordenada de grupos agrarios y grupos industriales en los imaginarios religiosos y revolucionarios. La sociedad zarista cayó en el oleaje revolucionario de prácticas políticas e ideológicas precapitalistas y capitalistas. Desde el idealismo de retorno a la aldea rusa y al cristianismo ortodoxo de Fiódor Mijáilovich Dostoievski y el retorno revolucionario al pueblo de anarquistas y socialdemócratas.

jueves, 24 de marzo de 2011

Atlantes y Erinias : Precapitalismo y Desarrollo (2)

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En el precapitalismo hay un determinismo en la reproducción simple del capital, de las combinaciones constantes de capital, trabajo y ganancia. Es una sociedad paralizada, que gira incesantemente en los límites de la producción y consumo. Se paraliza en la producción de elementos del capital constante y de elementos del capital variable. La sociedad no crece ni varía el poder político. Sociedades campana. Los medios de subsistencia y de producción relacionan su consumo. Una sociedad envejece si se contrae la producción y el consumo. Al contrario de los elementos represivos del poder político que se amplifican y subordinan las clases sociales al Estado absoluto.
El excedente económico es la categoría económica primordial al entender la sociedad precapitalista. El excedente económico real es la diferencia de la producción real menos consumo real de medios de producción y medios de subsistencia en un período de tiempo determinado. Es una ganancia que se acumula como ahorro y posibilidad de inversión. El excedente económico es un exceso de producción real. El exceso de producción real se expresa por una masa monetaria con valor de producción. Los excesos monetarios sobre las masas reales de mercancías revelan las desviaciones de precios sobre los costes de producción. Estas desviaciones de precios son masas monetarias con valor de signo monetario. Deben retirarse a la circulación monetaria basura. Los costes de producción son consumos físicos. El dinero es signo expresivo de consumos físicos. El dinero se cambia por valores reales económicos, si él mismo es un valor real. El excedente económico monetario es real si se corresponde con el valor real de la producción. Masas de signos monetarios ficticios desaparecen con los aumentos de precios de las mercancías. Las masas monetarias de signos se contraen con los aumentos de precios. El dinero-signo varía en su valor de cambio por los aumentos o disminuciones de la producción. El valor de las mercancías no dependen de la mayor o menor cantidad de masa monetaria, sino de su propio valor de producción. La masa monetaria afecta a los signos-precios, pero no al valor de las cosas.
El excedente económico precapitalista se basa en una producción baja y consumo bajo. Las variaciones del excedente se motivan por aumentos ocasionales de la producción o por reducciones del consumo necesario. Un incremento del excedente económico precapitalista se consigue disminuyendo el consumo o aumentando la producción. Si aumenta la producción aumenta el excedente, si aumenta el consumo disminuye el excedente. La variaciones de la producción y del consumo afectan al tamaño real del excedente. El Estado precapitalista genera bajos niveles de consumo de bienes de subsistencia para aumentar el excedente. Si hay un estancamiento del excedente el progreso histórico también se estanca.
El poder político de la clase dominante se alcanza por el control del excedente y su aplicación para ejercer las relaciones de dominio económico y político. Los centros de poder económico, político e ideológico, miden sus eficiencias en los crecimientos del excedente económico. El excedente creciente posibilita la aplicación creciente del poder del Estado absoluto.
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El desarrollo del precapitalismo al capitalismo puro es desigual, ya que la acumulación del excedente económico es desigual. Las estructuras económicas y políticas de una formación social no tienen un desarrollo evolutivo y progresivo del precapitalismo al capitalismo. No hay procesos voluntaristas económicos y políticos que implique el tránsito regular. Las contradicciones sociales no se resuelven por modelos matemáticos. El tránsito del precapitalismo a una fase superior de las relaciones complejas del excedente económico capitalista puro, supone largas alternancias de ciclos temporales progresivos y regresivos en las relaciones de producción y en las relaciones políticas e ideológicas. El Todo de las relaciones de producción es complejo con predominio del nivel político. Las fuerzas sociales se tensan o destensan más en las relaciones con el Estado que en las relaciones de los procesos de trabajo. El ritmo desigual del excedente económico realiza conflictos de intereses objetivos de clases antagónicas. Las clases sociales persiguen obtener objetivos específicos económicos y poder político enfrentándose a los objetivos límites de las clases sociales opuestas. Los límites resolutivos de contradicciones sociales económicas y políticas constituyen prácticas sociales de clase que superan o mantienen límites de desarrollo histórico.
Los límites de los antagonismos sociales contraen o dilatan las luchas sociales. El agotamiento de los factores reales de la producción impide la reproducción social. El agotamiento de los recursos económicos e ideológicos agotan las respuestas de continuidad de la sociedad. Las contradicciones irresolubles extinguen la reproducción de la sociedad.
El crecimiento económico y científico no proviene de simetrías de desarrollo con economías superiores en la creación del excedente económico. La desigualdad de crecimiento no es voluntarista. Las combinaciones de capital y trabajo implican combinaciones que no se determinan previamente por épocas históricas. Lo aleatorio de la producción es lo aleatorio de la historia. La desigualdad está en la genealogía de los elementos que provocan el crecimiento económico. La superación de la desigualdad económica incluye la superación de las contradicciones de propiedad y distribución económica. Cambiar el mundo es cambiar la desigualdad distributiva de la riqueza.
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La superación de las contradicciones del orden precapitalista se debe a un crecimiento de alta tecnología y recursos técnicos y humanos específicos aplicables a la misma. También la legitimidad mayor de un Estado, que no se funde en la voluntad dictatorial o teocrática, sino sobre el conjunto de individuos- ciudadanos formalmente libres e iguales en la soberanía popular de un Estado de derecho. El reino de la ley. Las sociedades de reproducción ampliada del capitalismo puro establecen niveles de tolerancia distributiva económica y legitimidad de poder político popular.
La ruptura de las formas precapitalista se caracteriza por incrementos de la producción agraria y de la reordenación de de las clases sociales poseedoras en la explotación agraria. La reordenación de la propiedad de clase ejerce un efecto de concentración de propiedad y un incremento de la productividad por unidad de producción. La paradoja agraria pasa por el aumento de las masas de campesinos que deben emigrar a las ciudades a causa de la productividad. La concentración de la propiedad de la tierra como factor de productividad reordena la propiedad de la tierra agraria y la huida de campesinos sin tierra a las ciudades.
La productividad del trabajo reduce las cantidades de trabajo aplicadas. No hay aumentos de empleo con crecimientos de la productividad. El crecimiento del empleo no depende de la productividad, sino de aumento de la división del trabajo: la aparición de nuevos sectores de producción y consumo.
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El excedente económico ampliado multiplica la producción del excedente y la necesidad de ampliar el mercado de demanda interna y externa. Las demandas internacionales necesitan dominios de mercados expansivo por la acción militar e ideológica. Las contradicciones simples precapitalista se vuelven contradicciones complejas con un excedente ampliado. Las estructuras económicas simples precapitalistas se articulan a relaciones complejas del capitalismo puro.
4.1 Los flujos demográficos de bajo nivel de producción manifiestan el cambio de nivel de las contradicciones económicas. Las emigraciones de campesinos de baja producción y altas cantidades de trabajo improductivo fuerzan su salida de la agricultura al trabajo industrial. Es decir, los campesinos sin tierra ingresan en el sistema salarial. La situación creciente del excedente en el precapitalismo provoca la aparición de grandes masas de intermediarios en la burocracia, en los prestamistas y mercaderes al menudeo.
El exedente económico creciente, con baja tecnología, acelera el agotamiento físico de los trabajadores por la intensidad creciente de energía gastada en un proceso de trabajo complejo. El incremento de la intensidad del trabajo supone mayores cantidades de energía gastadas en el mismo tiempo. La máquina humana se agota en el trabajo intensivo, en las jornadas laborales largas que acortan el descanso necesario, aunque aumentan la producción y las ganancias.
4.2 El dinero se convierte en capital mediante la conversión del mismo en salario pagado y ganancia. La conversión del dinero en salario y capital origina la acumulación de capital y la pobreza marginal. La sociedad se divide en poseedores de dinero y en vendedores de salarios. Los salarios varían con la oferta y demandas de cantidades de trabajo en los procesos de producción, comercialización y consumo. Los salarios están en relación inversa a las ganancias. A mayores salarios menores ganancias y a menores salarios mayores ganancias. La desigualdad de la distribución de salarios y ganancias afecta al consumo individual. Las ganancias están en relación inversa con la capacidad de consumo.
4.3 Los dos rasgos del capitalismo son las de grupos sociales que exclusivamente vende su fuerza de trabajo y de los grupos sociales que obtienen ganancias excedentarias comprando fuerzas de trabajo. Son los poseedores de los medios de producción y subsistencia y los poseedores de energía corporal y cerebral que se supeditan a la contratación de mercado, la reproducción y la ganancia. De manera que se podría decir que la juntura de poseedores libres y desposeídos libres implica el paso histórico del precapitalismo al capitalismo puro.
4.4) El encuentro, en el mercado de mercancías, de trabajadores libres, no sujetos al trabajo servil, que permite a la riqueza monetaria convertirse en capital por la compra de trabajo asalariado y al excedente del trabajo gratuito, sin pagar, que se convierte en ganancia excedentaria privada a través del mercado de mercancías y el mercado de dinero.
4.5) En el precapitalismo se liberan medios de subsistencia y de medios de producción que fluyen de los sectores agrarios a los sectores industriales, comerciales y bancarios. La producción, el cambio, la circulación y el consumo de mercancías se liberan de las relaciones de propiedad de la sociedad precapitalista. Los medios de subsistencia, materias de producción y trabajadores circulan y se convierten, por el proceso de producción de capital y trabajo, en mercancías con valores de cambios monetarios.
4.6) La conjunción de trabajadores libres, medios de subsistencia y producción, forman estructuras legales económicas empresariales y también fuerzas sociales antagónicas de productores. Las estructuras económicas de reproducción ampliadas, a través de la incorporación de ganancias excedentes, correlaciona la inversión y el ahorro del excedente. La reproducción ampliada es a la vez superproducción y subconsumo por efecto del antagonismo de las ganancias y los salarios. El desfase de superproducción es desfase del subconsumo. El antagonismo de la superproducción y el subconsumo correlaciona antagonismos de poseedores y de desposeídos, de dominantes y dominados.

jueves, 10 de marzo de 2011

Atlantes y Erinias (1)

Uno de los personajes de Fiódor Dostoievski, en la novela Los hermanos Karamásovi, Markel, nos ha dejado una reflexión de la responsabilidad de los actos del Ser humano ante la Comunidad Social. La culpabilidad por los actos y el castigo que le corresponde. Para Dostoievski la culpa no es el delito. La culpa es moral y el castigo también. El castigo que se impone por la culpa pretende redimir al culpable. El delito se codifica y se aísla en la abstracción. Quien impone el castigo de la culpa es un grupo social que quiere unificarse en la voluntad de Dios. Este grupo posee el carisma de la trascendencia. El grupo carismático niega la conversión de la culpa en castigo reglado. Se niega la justicia de las instituciones de poder sin el carisma del elegido. Lo racional-legal resalta el delito y la no redención moral de la culpa.
Ante el antagonismo de culpa y delito, Markel exige la salvación del hombre por su incorporación a una comunidad divina que se somete a los deseos de un Dios nunca ausente. La culpa se integra en las relaciones de perdón de la comunidad divina. Será una moral en la que el pecador halla su salvación reflexionando el daño causado a la colectividad como sujeto de salvación. El no arrepentimiento ante el mal daña su supervivencia más allá de la muerte, ya que se detiene la certidumbre de la resurrección del cuerpo muerto.
El personaje de Dostoievski sitúa la salvación del hombre dentro de la comunidad que espera la mirada de dios. Por esto dice Markel: “Todos somos culpables de todo y por todos.” Es un Todo que fía su esperanza a la presencia de un dios que puede ocultarse. Entonces habría una angustia de esperar sin esperanza. Por Todo está el porvenir de la redención. La culpabilidad de todo y por todos expresa que la voluntad no es autónoma. Pertenece a un Todo que se muestra en la Unidad de todos. Dentro de la colectividad mística el acto individual es un acto de todos. Salvación y condena por los actos propios y ajenos. No hay un código convencional, cercado por la utilidad de diferenciar y castigar individualmente al culpable, sin que los otros sujetos admitan su participación por el hecho de ser también humanos. Se castiga al culpable y este castigo redime el daño causado. Se saldan las cuentas del delito cuantificando la privación de la libertad. El individuo culpable debe entregar parte de su existencia en intercambio por el valor del delito.
Para Dostoievski la culpa y el castigo correlacionan la redención del cuerpo y la salvación. En somos culpables de todo es lo sagrado del hombre ante lo convencional del delito.
El cristianismo gnóstico de Dostoievski se fija a la fe que manifiesta el humanismo del pueblo eslavo ante un dios que agoniza eternamente por la inhumanidad de los grandes inquisidores de la manipulación de la esperanza redentora. El deicidio como instrumento político no es redención divina. La culpabilidad unifica amor y fe de reparación del mal.
Para Dostoievski el gnosticismo promete que los actos humanos implican el secreto divino de la elección y la redención a través de la pasión por existir de la colectividad. La fe perpetúa la existencia colectiva. Las semillas del Ser Divino van cayendo de la transcendencia a la responsabilidad moral colectiva. La comunidad salva del mal.
El mundo moral de Dostoievski exige que no haya una violencia justificada por la autocracia ni que los hombres sean las contradicciones irresueltas de una sociedad dividida en clases. Sus personajes están en el desorden de la pasión de vivir y el arrepentimiento del desorden de sus pasiones. Las leyes mecanizan lo pasional de la religiosidad.
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Por las pasiones del tener y la sexualidad, los personajes de Dostoievski se refugian en poliedros trágicos del crimen, la avaricia y la redención divina. Están en los transparentes poliedros que posibilitan la predestinación de la voluntad sujeta al mal. La culpabilidad se vuelve un espacio homogéneo, donde la voluntad se entrelaza al fatalismo orgiástico del Ser culpable de todo y por todos. En los poliedros trágicos de cristal están los gritos de los condenados que encierran la totalidad de la culpa transgresora, aunque la gran la culpa es solidaria a la desmemoria del sufrimiento. El mal se ve en los poliedros de cristal de la comunidad carismática que padece el desorden de la Naturaleza y de la Historia.
Dostoievski reflexiona en la culpabilidad y en la desmemoria. El culpable y el ignorante se unen en la orgía vitalista del perdón. Un juego de víctimas y verdugos a la espera del Juicio Dios. Este juego falla cuando alguno de los jugadores quiere salir de él por el suicido. El suicida argumenta que el mundo y la existencia humana no poseen verdad ni significado. El suicida quiere estar fuera de la existencia humanizada por la esperanza mística.

domingo, 20 de febrero de 2011

Miguel Ángel: La Pietá (y 2)

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El hombre desnudo, legal y económicamente, que se presenta en la Pietá, se incluye en la situación histórica concreta renacentista de dominio económico gremial y político de la Comuna del Estado florentino de clases. Poder de clase de dominante y dominado siempre en una realidad histórica determinada. La Pietá simboliza, en su lenguaje plástico, la materialidad ideológica de una situación de poder antagónico de clases. Las luchas políticas y económicas revolucionarias de 1498 en Florencia. El Cristo yacente pertenece al ámbito de la fuerza del dominante sobre la víctima. El dominado es la víctima desnuda en la Pietá. Ella es una víctima Universal de aquí que deba ser redimida por una Justicia Universal. Miguel Ángel, en el grupo escultórico de la Pietá, nos muestra su convicción moral de que la víctima espera por su sufrimiento la redención de la Justicia Universal. La víctima sufre las acciones punitivas de los dominantes hasta la extenuación agónica de la existencia. El tiempo, que es tejido constitutivo del Ser humano, se lo apropian OTROS para utilizarlo como una cosa útil a sus intereses ideológicos y materiales. La enajenación del tiempo existencial del dominado, que es reproducido en bienes útiles con valor de cambio monetario, ejemplariza la sumisión del individuo a las fuerzas políticas y económicas de poder hegemónico. Estas fuerzas imponen la obediencia útil del que trabaja o el sufrimiento que extingue a la víctima. El sacrificio de la víctima incluye el denso entramado de la irracionalidad y la obediencia carente de voluntad de los intereses materiales e ideológicos del dominante. El dominante se perpetúa en la existencia cosificada de la víctima. La racionalidad del dominante se organiza en fuerza social corporativa para penar la acción del que desobedece. Así la violencia se evidencia en la acción estratégica de los fines materiales e ideológicos del dominante sobre el dominado. La relación de poder es una relación de antagonismo de intereses políticos y económicos. De esta forma el hombre no es colectividad, sino apropiación. La víctima es manipulada y regulada por el imperativo del Ser natural de permanecer vivo en un modo social que reproduce su supervivencia. La ideología de dominio maquina la persecución y el sacrificio de las víctimas en el vacío del miedo. La víctima se inscribe en la inmovilidad del tiempo manipulado como grafías fotográficas de seres desconocidos. La Pietá es un testimonio, sin agotamiento temporal, de la memoria de la víctima. No sería inteligible su testimonio de redención, desde 1498, su actualidad en 2011, sin la perpetuación incesante de las víctimas en las prácticas políticas y económicas de dominantes a dominados.
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La Pietá es la obra plástica intemporal del arte de Miguel Ángel, pero en ella están los antagonismos sociales del Renacimiento. La exigencia del artista de una moral social abierta y exenta de ritualidad y dogmatismo. La negación de la autoridad jerarquizada ante la experiencia moral que se orilla en la colectividad espiritualizada que vive sin coacción. Miguel Ángel se enfrenta a las quebraduras históricas de la fe por la búsqueda de una religión unida al sentimiento del porvenir cierto. Miguel Ángel esculpe en la materia una moral que debe llegar a Justicia Universal. Expresa en su arte la convicción de que la víctima debe ser redimida. La Virgen de la Pietá se ensimisma en la redención temporal de la víctima. Miguel Ángel cree una religiosidad en el sentimiento libre para el hombre nuevo del renacimiento. La propuesta de una filosofía moral, que Erasmo de Rotterdam (c. 1466-1536), escritor, erudito y humanista holandés, propondrá a los conflictos sociales de la Reforma protestante. La necesidad colectiva de razón y fe para que la Comunidad Social instaure la Justicia. El porvenir del hombre en la historia exige que las relaciones ideológicas no enmascaren la inhumanidad del poder de dominantes a dominados. La Pietá simboliza la Humanidad a la espera del progreso histórico de la Justicia Universal.
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Miguel Ángel esculpe el grupo escultórico de la Pietá en los acontecimientos sociales y religiosos de 1498 en Florencia. La revolución de clases florentina contra los Médici, en la coyuntura política de la invasión militar del rey francés Carlos VIII en Florencia. Coyuntura histórica, donde los bloques sociales subordinados al poder absolutista de los Médici constituyen una fuerza social para controlar el poder del Estado florentino. El bloque social dominado, artesanos gremiales y oficiales, clase media, pacta su exigencia de poder político y económico con las masas sociales de trabajadores sin derechos políticos ni económicos. Esta alianza de gremios menores y desclasados, o de clases medias y gente sin derechos, conforma el sector social revolucionario.
En Florencia, el bloque político dirigente de mercaderes y banqueros, subordinados a la dirección hegemónica de los Médici, duda en 1498 de la continuidad del poder de los Médici. Por esto, espera, en un alejamiento del escenario político, fuera del momento actual revolucionario de los grupos dominados. La revolución social pretende cambiar los equilibrios políticos conservadores de la clase dominante en el Estado florentino. La revolución se apoya en las tropas francesas y en la ideología religiosa que comprende la riqueza de los ricos como la causa del alejamiento de las masas pobres de la religión. Las revolución ideológica florentina de 1498 aunque solapada en la teocracia del Estado Medieval, impone en sus valores el desprecio por el racionalismo económico y el espíritu de lucro de la economía monetaria. La teología tomista estamental oculta las relaciones económicas capitalistas florentinas. Los bloques sociales dominados quieren el poder del Estado florentino para modificar la situación de las relaciones de ganancias de lucro, bajos salarios, precios de monopolio de las compras de los mercaderes financieros, aunque su lenguaje político se oculte tras una terminología religiosa medievalista. Este ocultamiento de las relaciones de poder económico por la religión implica la aparición de personajes religiosos que aceleran el tiempo revolucionario a través del hostigamiento a la inmoralidad de la riqueza y la pobreza evangélica. Se exige una moralidad económica sin lucro, contra el cálculo, la especulación y la concentración del capital en los gremios mayores de financieros y mercaderes. Una actitud religiosa de la moral, que en su acción política, actúa desorganizando la ideología racionalista en lo económico y la ética de la antigüedad clásica de mercaderes y banqueros. En la estructura social renacentista, una religión de retorno medieval a las prácticas económicas y asociativas de convivencia. Girolamo Savonarola (1458-1498) será el portavoz religioso y político de esta regresión del capitalismo florentino a formas precapitalistas. Las masas sociales medias y desheredadas florentinas estructuran su desesperación en una reordenación social bajo el lenguaje evangélico y apocalíptico de fraile dominico Savonarola.
Al triunfo revolucionario de 1498, de las clases sociales dependientes y subordinadas de los gremios menores y del pueblo sin derechos, le habrá de sucede la contrarrevolución religiosa y política de las fuerzas conservadoras. El papa Alejandro VI, ante los ataques de Savonarola al inmoralismo del papado, amenaza a todos los habitantes de Florencia con la pena de entredicho, que significa prohibir los sacramentos para todos los ciudadanos e impedir que los muertos se entierren en cementerios bendecidos. Estas amenazas provocan el terror del pueblo de Florencia. En 1497 Savonarola fue expulsado de la Iglesia. En 1498 el papa ordenó su arresto y ejecución. En 1498 falleció Carlos VIII, el rey de Francia que había sido hasta entonces defensor de Savonarola. La Contrarrevolución da lugar a una reorganización de las alianzas políticas y los revolucionarios radicales son derrotados por el poder militar contrarrevolucionario del papado.
El fraile dominico Savonarola, y sus seguidores, son acusados de herejía, rebelión y errores religiosos. El fraile dominico fue conducido a la prisión de Florencia. Durante cuarenta y dos días se le somete a tortura, así como a sus partidarios. Savonarola firma su arrepentimiento con el brazo derecho, brazo que los torturadores han dejado intacto para que pudiese hacerlo. El día fijado para su ejecución fue llevado hasta la Plaza della Signoria junto con sus seguidores, que fueron tratados como herejes y entregados al brazo secular. El fraile dominico tardó en quemarse varias horas. Los restos fueron sacados y devueltos a la hoguera repetidamente, a fin de que se redujeran a cenizas y sus partidarios no los trataran como reliquias. Cuando quedaron reducidos a cenizas, fueron arrojadas al rio Arno. La familia Médici volvió a recuperar el gobierno de Florencia. La contrarrevolución se impone definitivamente. El poder de los Médici se vuelve absoluto.
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La fecha de la muerte de Savonarola, 1498, coincide con la finalización escultórica de la Pietá 1498. Las fechas coincidentes testimonian los efectos de temporalidad concordante de la revolución florentina y el grupo escultórico de Miguel Ángel. Una Virgen adolescente bella y ensimismada en el tránsito temporal de la vida a la muerte. Sus vestidos se amplifican en numerosos pliegues en los que cae el Hijo muerto. El hijo muerto aparenta mayor edad que la Madre. Es una composición triangular en la que el grupo escultural se cubre de sosiego y ternura. La muerte está intencionalmente humanizada. La muerte del hijo es un hecho histórico. La juventud de la Virgen desvela el idealismo renacentista de representar, la belleza y juventud intemporal, en una adolescente joven y bella. El cuerpo de mármol de Cristo se quiebra en la rigidez de la muerte y se contrapone a los pliegues curvilíneos y angulados de los vestidos de la Virgen. El brazo derecho de la víctima cae inerte. El brazo izquierdo de la Virgen sostiene el cuerpo grávido con gesto firme para que perdure el instante como eternidad.
El brazo derecho de la víctima cae inerte. Este brazo derecho es la expresión conmemorativa de la memoria de la ejecución de Savonarola. Savonarola había firmado su arrepentimiento con el brazo derecho, brazo que los torturadores dejan intacto para que pudiese hacerlo. Es el brazo derecho con el que Miguel Ángel testimonia la eternidad del fraile dominico. La plástica artística de Miguel Ángel, con el mármol de la Pietá, será para que perduren las vivencias emocionales del dolor universal de las víctimas y la exigencia de una Justicia Universal. La tradición oral y popular exigirá ver el Cristo de la Pietá como el cuerpo del fraile dominico Savonarola, ejecutado inquisitorialmente, en los brazos de la Virgen.

domingo, 6 de febrero de 2011

Miguel Ángel: La Pietá (1)

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En la filosofía plotiniana el pensamiento tiene primacía sobre lo real. La idealidad determina lo real en un mundo invertido y un devenir lineal de la historia. Los objetos mentales se hallan tras la realidad y posibilitan su existencia. La idealidad es una crisálida que espera a un Espíritu Universal que desarrolle la Historia. Las formas de la existencia están prefiguradas por las ideas. En la concepción de la práctica del poder de la estructura política, la efectividad de la ideología configura un hombre que sea resultado de unas ideas que conformen una dimensión única a su conciencia. La ideología y la conciencia se adhieren a individuos uniformes. Lo ideológico es lo mismo que lo real. La existencia es conformada a los patrones totalitarios. Las ideas duplican sus semejanzas con los objetos reales. En el juego de las sombras chinescas, las sombras son la realidad de las manos y del foco de luz que las proyecta. La idealidad no admite contradicciones antagónicas en el proceso de la vida real. La vida se sustenta en ideas escondidas. La ideología crea falsamente la realidad. La imagen es la de individuos que comen ideas de los centros de poder ideológicos. El paroxismo ideológico quiere sustituir la realidad por un armazón de fuerzas que se interiorizan en la conciencia como elementos reaccionarios. Los elementos reaccionarios se inyectan a las deformaciones paranoicas de perseguidores y perseguidos. Las ideas han de deformar la realidad con el comportamiento utilitario. La obediencia al miedo de perder la vida se inscribe en el polígono de los instintos en su rendimiento máximo.
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Cuando Miguel Ángel esculpe el mármol de la Pietá, está inmerso como individuo en los conflictos políticos y económicos de las comunas republicanas y en las tiranías mayores y menores de los Estados italianos del renacimiento. El Papado, las Repúblicas y las Tiranías se articulan en enfrentamientos particulares entre ellas e internacionales con las monarquías absolutas europeas. Se desarrollan intensas fuerzas militares expansivas de violencia económica y física de dominio. La materia social del arte de Miguel Ángel expresa los conflictos del poder y la posición del artista ante ellos. Su lenguaje teórico-práctico se impregna de la idealidad plotiniana, pero sin esconder la problematicidad de su existencia de artista y ciudadanos florentino.
Para poder teorizar sobre su arte y situarlo en la historia, Miguel Ángel medita a Plotino. Para Plotino la Belleza está en el pensamiento del artista. “Consideremos para esto, si se quiere, dos masas de piedra que se hallen cercanas la una de la otra, pero la primera todavía en estado bruto y no trabajada, y la segunda, en cambio, preparada ya por el arte a estatua de un dios o de algún hombre: de un dios que pueda ser una Gracia o una Musa; de un hombre que no sea uno cualquiera sino uno que el arte ha creado seleccionando rasgos de todos los hombres bellos. Pues bien, esta piedra transformada por el arte en belleza de forma aparecerá, sí, bella, mas no por el hecho de ser piedra (porque en este caso la otra piedra lo sería de igual modo), sino por la forma que el arte infundió en ella. La materia, ciertamente, no poseía esta forma, sino que se encontraba en el pensamiento del artista antes de que adviniera a la piedra. Pero estaba en el artista, no en cuanto éste tenía ojos y manos, sino porque participaba del arte.” Para Plotino la responsabilidad de hacer y pensar se refugia en el escapismo de la irresponsabilidad de la finalidad delatora de la filosofía y el arte.
Para Giorgio Vasari (1511-1574), escritor, pintor y arquitecto italiano, en su Vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos, escribe, sobre el método de trabajo de Miguel Ángel, en una clara intención de elevarlo a la categoría de un ser trascendido exclusivamente por la intuición de lo bello y no lo social. Vasari cuenta que Miguel Ángel escogió personalmente, en las canteras de los Alpes de la Toscana, el bloque de mármol más apropiado, sobre el que después no haría más que seguir los impulsos intuitivos de su arte como escultor, quitando toda la materia pétrea sobrante del bloque hasta conseguir la forma pensada. Vasari no relaciona la cotidianidad de artista, sus dificultades para producir y financiar su trabajo por los mecenas. Pero la teoría de la materia sobrante quiere excluir la intención social del artista incluyéndolo en la intemporalidad grávida del genio.
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Miguel Ángel es un artista aterrado por la opresión contractual de los encargos de su clientela aristocrática, que descubre en su obra el valor añadido de la utilidad representativa de los objetos de lujo. Produce objetos de lujo que le dan significado histórico a una clientela aristocrática que necesita la legitimidad del poder ser en los conflictos de las prácticas de legitimidad política. Los objetos de lujos idealizan la existencia de sus poseedores. Estos quieren el escenario de la representación de los que quieren y pueden. En vida de Miguel Ángel, los clientes del arte se vuelven actores que repiten el texto de la filosofía de retorno clásico griego, romano y helenista. A la vez practican la crueldad de las enseñanzas del poder político en los anales de Pablo Cornelio Tácito. Las obsesiones de mantenerse en el poder del Estado como un arte de los medios materiales de la crueldad y los fines representativos de la legalidad y legitimidad de condonttieri y tiranos. Mientras las formas del ritual son idealistas, la obtención del poder y del dinero siempre son el arte de la intriga y el crimen y del realismo de los medios y fines. La ritualidad cortesana de lo bello adquiere un consenso de inmoralidad en la intriga de la eficacia de la Razón política. El objeto de arte, el objeto bello es un opiáceo para la clase social que se sustenta en la ilegitimidad de la tiranía o en la oligarquía plutocrática de las Repúblicas italianas. Las colecciones de arte inmortalizan a sus mecenas. Se diría que los objetos de arte son objetos de una política cruel y sin memoria.
Miguel Ángel esculpe la Pietá en la coyuntura de las luchas sociales de su época y en la ciudad de la república florentina y el papado romano. Sus obras son Objetos de belleza en la complejidad de una clientela que hace del Artista un objeto de dominio para el mecenas. La época es el Renacimiento en el siglo XV y siglo XVI en Italia. La república florentina es una sociedad que se reproduce socialmente sobre la unificación de propietarios y desheredados. Todas sus actividades económicas, políticas y religiosas se entintan en la diferenciación de la felicidad de los hombres. Y de aquí que su estructura global esté conexionada a luchas de clases. Las prácticas de clase que se originan en la producción de mercancías económicas y mercancías ideológicas. En la distribución desigual del excedente económico generado por la sociedad y apropiado por la minoría de poder. Sobre esta operación de desigualdad se solapa una ideología religiosa de trascendencia, teorizada como un poder material por las órdenes mendicantes.
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La primacía de la materialidad y privacidad de la producción determina las relaciones sociales. Lo económico queda sumergido por la actividad de predominio de la política y la religión. La producción económica es escondida por la ideología. Se esconde la miseria humana por la ideología religiosa.
En Florencia la producción es textil exportadora y financiera. Una industria exportadora, la confección de prendas de lana y seda, y el capital financiero que es el capital de la aristocracia financiera. La acumulación de capital se da en la desigualdad de la productividad y la competencia, junto a mayor organización operativa del crédito en las instituciones bancarias. La desigualdad de los precios de producción, con respecto a las condiciones de mercado internacional europeo y a sus demandas crecientes, supone masas de ganancias crecientes. Los comerciantes y los banqueros consiguen altas tasas de ganancias en los precios de producción de las mercancías exportadas y las elevadas tasas de interés por préstamos locales y empréstitos internacionales. Así se da un máximo de acumulación y centralización de capital bancario, apropiado por familias de banqueros y comerciantes. A un lado la terminal de la miseria y en la otra terminal la acumulación de masas monetarias, inmuebles y tierras agrícolas, obras de arte etc. Mayorías pobres y minorías ricas. La organización de los mercaderes, banquero y artesanos en gremios estabilizó una política agresiva antirrevolucionaria, de altas ganancias, bajos salarios, precios internacionales competitivos y alta tributación de clase, y desiguales y antagónicas relaciones sociales de distribución del excedente económico.
Esta política de enriquecimiento de una minoría sobre el empobrecimiento de la mayoría implicaba enfrentamientos de grupos populares, que se sentían explotados y las clases propietarias.
La búsqueda de la estabilidad política se daba en alianzas de clases, que se rompían por los antagonismos de la formación de bloques sociales opuestos en sus intereses materiales y políticos.
Las luchas sociales se manifestaban en la estratificación de la actividad económica y financiera en: a) el bloque político de comerciantes y banqueros, b) el bloque político de maestros artesanos y oficiales, y c) los trabajadores asalariados y los campesinos carecían de representividad política. Las luchas políticas de clases se daban para dominar el aparato político del Estado florentino. El control del aparato legislativo que permitía legislar bajos salarios y precios bajos a las materias primas, alta tributación sobre los sectores excluidos del poder del Estado, junto a elevadas tasas de interés internas y externas en los préstamos y empréstitos internacionales, con el peligro de la bancarrota de las familias financieras más débiles y el reordenamiento del sistema financiero por la eliminación de las familias financieras quebradas y la concentración de los activos y pasivos bancarios en un número menor de establecimientos financieros. La culminación de este proceso de concentración del capital se da en la familia Médici. La culminación del Único en la centralización del capital de préstamo.
Esta política económica obligaba a la formación de alianzas de bloques para formar un bloque conjunto, político, económico y hegemónico. La coyuntura política determinante llegó en 1433 cuando se estableció una alianza de bloques duradera. El partido aristocrático exiló a Cosme de Medici, un rico comerciante y banquero, pero Cosme regresó en 1434, expulsó a los que se oponían a él y, aliándose con las clases medias de artesanos y oficiales se convirtió de hecho en el gobernador de la ciudad. Los Médici dominaron la ciudad, excepto durante breves periodos, en los que hubieron de exiliarse ante la victoria de sus opositores, a lo largo de los tres siglos siguientes. A Cosme le sucedieron su hijo Pedro y su nieto Lorenzo de Medici, llamado Lorenzo el Magnífico, un gran mecenas del saber y de las artes. Lorenzo redujo a nada el sistema comunal y por medio de una ambiciosa política exterior consiguió, por un tiempo, convertir a Florencia en una ciudad-estado, importante dentro del complejo de fuerzas de los estados italianos, pero la industria florentina y el capital financiero iniciaron una coyuntura de baja producción, bajo rendimiento del capital y altos gastos suntuarios y militares que llevarían a Florencia a una situación internacional de subordinación política y económica a los Estados nacionales absolutistas. La creación del grupo escultórico de la Pietá pertenece a esta decadencia. No hay correlación entre poder económico y político y nivel artístico.

viernes, 21 de enero de 2011

Picasso: La mujer que llora.1937 (2)

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La materialidad del símbolo plástico es la necesidad de tener historia. La Venus de Willendorf data de los años 30.000-25.000 a.C. y es la primera escultura que se conoce en la cronología del parentesco humano. La figura, labrada en piedra caliza, mide 11,5 cm de altura, y representa la intuición artística en la capacidad de reproducción biológica. Esta escultura es la fecundidad de la mujer y la perpetuidad de la tierra. Un rito invocador del vínculo de la comunidad trascendente. El ritual de la mujer y la tierra adquieren la convulsión de la ruptura de un mundo en extremo confuso y mágico. La horda paleolítica halla la conexión de su cuerpo colectivo incesantemente renovado. El hallazgo sensual y espiritual, la mano y la evocación sobrenatural, que expresan lo genésico del mito. La Venus de Willendorf está tallada en planos y volúmenes corporales instintivos, pero unificativos de la doble vertiente de la intuición artística y el balbuceo ritual de la historia. La historia de la semilla que germina en el hueco de arcilla y en la falocracia orgánica del rito. Extrema necesidad del grupo que trabaja colectivamente la tierra germinal y la materia de la herramienta. La piedra pulida con la que se trabaja la tierra antes de que llegue la simiente.
Cuando Picasso pinta La mujer que llora.1937 rememora la ritualidad mítica de La Venus de Willendorf. Si la materialidad del símbolo plástico es la necesidad de tener historia, La Mujer que llora. 1937 es la historia del totalitarismo del siglo XX. El orden del Estado Totalitario es la fecundidad ideológica del instinto de muerte genocida.
La organización tecnológica de la guerra para exterminar la naturaleza y la humanidad que sobrevive sobre ella. Así la Ideología se convierte en un poder material. Se exterioriza para hacerse barbarie. Una fuerza material aniquiladora de la reproducción cotidiana del hombre. La Ideología se convierte en fuerza que sustantiva la estructura patológica de los grupos sociales afectados por la improductividad económica y la cultura asociativa. Como si la estructura económica diera en ósmosis con la estructura exterminativa totalitaria. Las minorías paranoicas atraviesan el dolor desorganizado del ser humano con el metalenguaje de propaganda y el odio racial. La sociabilidad cambia en la ideología material del orden manipulado en actos de terror totalitario. Se podría comparar La Venus de Willendorf a la mística de la permanencia del ciclo de fertilidad comunal del parentesco, y al llanto desconsolado de la Mujer que llora.1937.
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Si la materialidad del símbolo plástico es la necesidad de tener historia, esta materialidad del símbolo implica el ciclo histórico en el que las minorías del odio devastan la tierra y la sociedad a través de la militarización de las masas sociales para la aniquilación del contrario. En el año de 1937, cuando Picasso pinta La Mujer que llora.1937, los partidos políticos totalitarios ya inician el orden del lenguaje propagandístico y la estrategia de la producción de la economía de guerra. El ciudadano queda esclavizado al Estado Totalitario. Entonces la política totalitaria concibe el Estado como un Valor del Espíritu racial absoluto. El hombre es un medio para el Estado. El totalitarismo anula las categorías mentales del Estado de Derecho. El Estado totalitario ejerce un control total de la población y de todas las instituciones mediante la propaganda y la policía. Como procedimiento de legitimidad adopta los conceptos del poder carismático: liderazgo único, centralizado y absoluto, ritualismo, mesianismo y utopismo racistas. El totalitarismo es un acoplamiento de máquinas ideológicas, máquinas, militares y máquinas organizativas de acción económica, cuyas intensidades van desde el cero del delirio paranoico a un máximo de la función de genocidio final. El totalitarismo se inicia por grupos de acción militar, simétrica y duplicativa de los centros de poder del régimen de Estado. El totalitarismo se engancha a otras máquinas alternativas desde el concepto de eliminación física de masas humanas, y de la conversión del hombre en una cosa capaz de producir mercancías alimentarias y militares, en acortamientos de supervivencia de las masas explotadas de trabajo forzado. La producción militar de los trabajadores esclavos va de la intensidad cero del hambre y la falta de sueño y descanso con intensidad infinita de genocidio. Las Máquinas totalitarias se cargan de represión física que anula la capacidad de racionalizar el crimen industrializado. La muerte de millones de hombres, militares y civiles, está dictada por jerarquías de líderes, que se activan maquinalmente en el espacio vital y mental de raza de los señores y la raza de los esclavos.
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La Mujer que llora.1937 es uno de los símbolos más intenso del sufrimiento totalitario. Picasso ya había recibido la evidencia de esta transformación de la ideología en poder material durante Guerra Civil española, el ascenso y consolidación del fascismo italiano y del nazismo. Pintó el cuadro la Mujer que llora.1937 ante las inseguridades policiales y militares de las relaciones internacionales, incrustadas en valores primitivos de poblaciones esclavas y expansión territorial para la explotación de las materias primas industriales y alimentarias extranjeras. Picasso llevará el formalismo cubista al modelo.La mujer que llora.1937 es un procedimiento artístico de explicar las razones y las emociones de la historia totalitaria. El totalitarismo aleja la representación naturalista del sufrimiento. Es un dolor abstracto en su barbarie. El dolor abstracto se ve y siente desde múltiples perspectivas. El cubismo da entrada a la abstracción del dolor. Todas las formas de la naturaleza parten de la esfera, el cono y el cilindro. La naturaleza del dolo colectivo se representa en construcciones geométricas.
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La mujer que llora.1937, lleva un sombrerito con forma de barco de papel, de colores rojos, azules y amarillos. En el mástil del barco de papel hay una rosa de siete pétalos azules. Bajo el sombrerito, sale crespo un flequillo de cabellos rojos y amarillos. La cabellera larga y abundante cae y reposa en el hombro y pecho derechos. La cabellera es de gruesos hilos de madejas de lanas, azules, amarillos y negros. Las cejas se desplazan asimétricas, erguidas y encrespadas, casi en el final de la frente. Los ojos ovoides, manchados de un indefinido color de dolor. La ceja de ojo derecho está clavada en la superficie superior del párpado. La ceja del ojo izquierdo semicircunda la ovoide del ojo. Los ojos están fuera de las cavidades. La cavidad derecha es proa de barquichuelo y la izquierda también un barquichuelo anegado. De los lagrimales, escapan los lados de un triángulo que unen en el vértice de la nariz de la mujer. De los lados del triángulo caen lágrimas que resbalan sobre las mejillas. Ellas dejan rastros curvos y azules como si fueran trazas de lluvia en la piel. La boca expresa la tensión de la desesperación sin burladero. Sus dientes fieros muerden un pañuelo deshilachado. Las hilachas azules del pañuelo, la mujer las aprieta con la mano izquierda de dedos engarfiados. El dedo pulgar de esta mano sale por debajo de la barbilla como el madero del grito reprimido, que empuja afuera el viento del dolor. Es el viento caliente a dentelladas, contenido por el pañuelo y la mano fuerte de la Mujer que llora.1937. Sin duda, el grito de una mujer que testimonia el terror totalitario. También el rigor del luto es su vestido negro ante el fondo claro de los barrotes de una ventana carcelaria. La Mujer que llora.1937, simboliza la historia del totalitarismo.

viernes, 7 de enero de 2011

Picasso: Los Comediantes (1)

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El siglo XX en Europa entra en un gran desorden social y política por los incesantes aventurismos y maquiavelismos nacionalistas. Ante la política de bloques y alianzas internacionales europeas, que intrigan por igualar y aventajar las diferencias de potencial militar y económico bajo el universalismo de la paz británica.
Entre 1900 y 1902 el arte europeo se centra en París. Las colonias de pintores y escultores abaten definitivamente el neoclasicismo y entran en el postimpresionismo, el cubismo y surrealismo. Desafían el rigorismo de las formas caducas de la expresión plástica. Los cambios se dan en el ambiente bohemio y antiburgués de París. La plástica impresionista de la gente en los salones de baile y en los cafés se intensifica con el postimpresionismo y el simbolismo. Los temas de la obra de Edgar Degas y Henri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec atraen a la minoría situada al hedonismo del cabaret y a la clase media en las terrazas de baile nocturno. La percepción de la alegría de vivir se impone a la decadencia de vivir con la conciencia funcional de la moral religiosa.
Picasso cambió su paleta del período azul hacia tonos rosas y rojos en el año 1905. Periodo rosa. Los temas picassianos se centran en el mundo del circo: acróbatas, bailarines, arlequines a caballos etc. Recobra la simbología de los ritos de la pobreza, del amor y de muerte. Coloca a sus personajes en los intersticios de la historia de la mundanidad. El árbol genealógico medieval crece en los cuadros del período rosa, en los ramajes del cantor skop, del mimo, del monje-poeta, del juglar vagabundo, del trovador, y el juglar cortesano.
El arlequín sería la introspección del yo picassiano. Max Jacob (1876-1944), escritor y pintor francés, es el nexo del simbolismo y el surrealismo, del onirismo vitalista y el escenario del mundo picassiano.
Picasso pinta el cuadro los Comediantes en 1905. Es el cuadro máximo del abandono y la soledad del ser humano durante las tensiones sociales antes de I Primera Guerra Mundial como será el Guernica el testimonio del totalitarismo genocida de la II Guerra mundial.
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La historia es siempre intencional. Las minorías dominantes actúan bajo la fuerza activa de las relaciones económicas y sociales.
En 1905, las minorías de dominio europeo y colonial se implican en grandes desequilibrios económicos que afectan a diversas ramas industriales. El agotamiento de la producción y consumo de ferrocarriles inducirá la caída de la producción del sector siderometalúrgico. La falta de demanda interna e internacional de ferrocarriles arrastra las industrias del hierro y acero. Hay una gran burbuja de superproducción metalúrgica que se destina a la producción de armamento de alta tecnología. El cese de la producción ferroviaria paraliza la economía europea a pesar del trasvase de producción a Asia y Latinoamérica. La lucha militar y económica para constituir mercados monopolista a los excedentes de producción, y a las importaciones de materias primas industriales y alimenticias, llevará a la solución militar expansionista de la derrota del adversario. La guerra será la salida a la crisis económica de un sistema irracional en la producción militarista y el bajo consumo de la población a precios altos. La superproducción contrae la realización de la tasa de ganancia de las empresas monopolistas. Hay sobreproducción industrial y subconsumo de materias primas alimentarias. Los salarios se rezagan con respecto a los precios. La pobreza hunde el consumo. No hay compradores solventes. Los precios altos significan baja productividad. Los salarios reales bajos y los precios altos implican descensos de la productividad. Se produce a precios altos y paro creciente. Una caída de los salarios reales es igual a un escalón más bajo en la capacidad productiva. Una mayor productividad consigue bajar los precios de productos alimenticios. La productividad real anula la improductividad de los precios en dinero signo inflacionado. La productividad global de las ramas de la producción de bienes de capital y de bienes de consumo debe implicar mayor salario real por la caída de precios. Trabajar con bajos salarios reales y ganancias con trabajo gratuito implica la no conversión monetaria de las ganancias a precios reales. El sistema bancario capitaliza con créditos inflacinarios y endeudamiento de insolventes. Se gana a corto plazo con la insolvencia bancaria y bajos tipos de interés. No hay consumidores para realizar la oferta de ganancias empresariales de trabajo gratuito. Ante la falta de realización de las ganancias gratuitas el sistema financiero necesita capitalizarse sobre los signos monetarios del dinero sin valor. Sólo tienen valor los signos monetarios por el endeudamiento sin solvencia del los pasivos bancarios. La burbuja financiera.
La crisis de superproducción y subconsumo se refleja con la carencia del valor del dinero signo y la caída de la tasa de interés a cero. El dinero se vuelve gratuito, pero a la vez hay masas monetarias del papel sin oportunidades de inversión empresarial en el empleo y en la renovación tecnológica. La crisis económica se da frente a una crisis de legitimidad democrática. El malestar social desvaloriza las creencias políticas de las masas sociales desheredadas.
En 1905, los nacionalismos militaristas de los grandes imperios confrontados se legitiman en la represión por la marginalidad del hambre y la intoxicación ideológica.
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En el cuadro, los Comediantes de Picasso de 1905, hay seis personajes que se encuentran perplejos ante el futuro. En sus facciones está el extrañamiento y la confusión. Tienen que elegir algún tipo de solución que los salve de la precariedad. La precariedad humana, en los ciclos de desesperación, se vuelve precariedad natural.
Los Comediantes forman dos grupos: cinco personajes que se agrupan y una bella mujer que se distancia de ellos en la superficie inferior derecha del cuadro.
En el grupo de cinco personajes, los forman dos adultos, y tres jóvenes.
Podría pensarse que este grupo fueses un eslabón de la Commedia dell’arte.
Hay un Arlequín, uno de los personajes clásicos de la comedia del arte de origen italiano y cuya tradición se remonta en el tiempo a la Edad Media. Vestía siempre igual, con un traje lleno de parches de colorines y llevaba una máscara negra de nariz respingona.
El Arlequín picassiano es un hombre de estatura alta, joven y fuerte, al que vemos la cara de perfil y el cuerpo de espalda. El brazo izquierdo dobla el antebrazo hasta la cintura, la mano del mismo atrás abierta y tensa. La mano de derecha de Arlequín coge la mano izquierda de una niña. Ella lleva una chaqueta breve en tela que le cubre cicatera la espalda. También una falda en un rosa ocre. Adelanta la pierna izquierda y atrasa la derecha una pose de bailarina clásica. La cabeza ligeramente desviada a la derecha e inclinada abajo. Mira la estabilidad vertical de la cesta de paja, con flores, y alta asa, que se apoya en el suelo. Delante de ella un hombre de aventajada estatura, muy grueso y añoso. Viste un traje de una sola pieza, ajustado traje rojo, que destaca su obesidad en barriga y piernas. Se cubre la cabeza con un gorro bufoneado. A su espalda, un saco que sujeta con la mano por encima de la embocadura del saco. El Arlequín escucha una explicación verbal del hombre grueso y añoso.
En una diagonal corta del cuadro, dos adolescentes se escalonan. El mayor lleva un calzón corto exclusivamente, el resto del cuerpo desnudo, incluso los pies. Carga, en la parte posterior del cuello, el peso de una lona liada en forma de tubo. La mano derecha en el pecho, la izquierda sujeta la lona. La postura de sus piernas marca también un paso de baile. El joven de menor edad está vestido con chaqueta azul, pañuelo rojo sobre los hombros, zapatillas negras, y posición simétrica del ángulo de sus pies a la del joven alto.
El semblante de ambos es en extremo serio y centrado en la mujer del lado derecho del cuadro. La mujer está sentada. Es posiblemente una heterodoxa Colombina. Podría ser una mujer modelo de Manet. Está tocada con sombrero de paja adornado con flores. Las líneas del rostro de ella son bellas y turbadoras en su misterio. Viste con blusa azul y blanca, el vestido naranja ocre. Mira algo o a alguien fuera de la escena del cuadro. Su mano derecha suavemente abierta en el regazo, la izquierda descansa en el hombro izquierdo y los dedos extendidos. Intencionadamente se desentiende de los otros personajes del cuadro. Cerca de ella, hay una vasija de barro con un asa que evoca a las vasijas de las espigadoras de Daumier.
Todos ellos son una compañía de Comediantes en la parálisis de la sociedad europea de 1905.
Detrás del grupo suaves colinas amarillas y un cielo azul manchado de nubes ligeras.
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En el cuadro de los comediantes, Picasso exalta la vitalidad del individuo cercado por una situación extremadamente angustiosa. Hay en Picasso la necesidad de enseñar la resistencia humana antes las circunstancias de desamparo. El vitalismo social de Picasso tanto en el período azul como el rosa impregna una propuesta de resistencia al nihilismo. El individuo necesita vivir para explicar su grandeza. De la necesidad se sale y de la muerte no.
Algunos personajes miran al espectador y éste busca la complicidad del tiempo. El espectador pasa ante el cuadro, pero éste se queda.
En la incertidumbre de la existencia y la heroicidad, que obligan a vivirlas, abre una verdad existencial que exige el conocimiento de lo estamos hechos como esencia. Hechos de la representación del mundo, que capta una mirada, y se vuelve perpetuación del espectador sin tiempo de historia. Los Comediantes picassianos viven la lucidez de su naufragio en el tiempo que les asalta con la marginalidad de la pobreza y la espera en el año concreto de 1905. El individuo conserva su clarividencia ante los muros que lo rodean.