viernes, 22 de julio de 2011

La espiral del endeudamiento (1).

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La estructura financiera adquiere predominio jerárquico, sobre las estructuras agrarias, industriales y comerciales, cuando la totalidad social adquiere dimensiones complejas de subordinación absoluta de la economía real a la economía monetaria. Las relaciones contradictorias de dominantes y dominados de las relaciones sociales se expresan en términos de riqueza monetaria y marginalidad de ingresos monetarios. Los sectores de privados de la industria y agricultura, el Estado y las economías familiares, quedan supeditados a la financiación determinante del sistema financiero y por tanto al ciclo de endeudamiento, a la morosidad y pago. Las variaciones de esta financiación fijan tanto el crecimiento económico como el estancamiento de las unidades empresariales de producción y las unidades familiares de consumo.
Las instituciones financieras establecen la variabilidad de las masas crediticias y de las masas monetarias de signos de valor, cuya inestabilidad de valor en el intercambio de mercancías y dinero establece desequilibrios del ciclo económico. La depreciación de las masas de dinero- signo apoyan los altibajos de los precios de mercado de la producción, a la vez que se ralentiza el período de producción por la falta de encadenamiento temporal del proceso de trabajo y el proceso de endeudamiento, que posibilita las compras de los medios de trabajo y el pago de los salarios. El endeudamiento ralentiza o acelera el proceso de trabajo por su participación en el ciclo de compras de producción y en el ciclo de ventas a crédito. En los intercambios de circulación de mercancías y dinero- signo, los precios altos y bajos determinan las contracciones de la masa monetaria crediticia. Los precios especulativos admiten el crecimiento del volumen del dinero- signo de endeudamiento hasta la falta de realización monetaria de las ganancias especulativas. La no realización monetaria de los precios especulativos causa la morosidad del sistema financiero, las fluctuaciones de la solvencia devolutiva de los depósitos bancarios en relación con el capital y reservas de la banca. La burbuja financiera especulativa de los precios se frena con la morosidad e insolvencia del cobro de los créditos por endeudamiento de la sociedad en su conjunto. Un endeudamiento global estanca el crecimiento de la producción y el empleo, dejando sin integración económica a varias generaciones sociales. El freno del crecimiento crediticio es la constatación de un endeudamiento máximo especulativo y la falta de realización monetaria del endeudamiento. Si las deudas se vuelven morosidad petrificada, el sistema financiero se rezaga con respecto a las necesidades de la sociedad. La función de realización monetaria de los precios se invierte en la función reactiva del endeudamiento. El sistema de producción se paraliza por la carencia de liquidez crediticia para renovar el volumen de producción. El dinero-signo de circulación crediticia se retrotrae por la baja solvencia crediticia de devolución de los préstamos.
Las masas monetarias crediticias están sujetas a la naturaleza signo del valor del dinero. La baja del signo de valor monetario contrae la masa monetaria crediticia y la insolvencia de devolución de deudas. Los signos de valor monetarios permiten la financiación de procesos de precios especulativos en la tenaza de la expansión y estancamiento de la producción y el consumo. Aparece la depreciación del valor monetario- signo por el volumen creciente del endeudamiento del Estado, las unidades empresariales y las unidades domésticas. El crecimiento crediticio devalúa el dinero y aumenta los tipos de interés y los precios expresados en dinero. El dinero- signo tiene valor en cuanto circula y realiza los precios de las mercancías, aunque su masa creciente se deprecia a la vez que aumentan los precios de las mercancías. Las épocas históricas podrían determinarse por el índice de depreciación de las masas de los signos de valor. El tiempo de la historia se marca con la depreciación del medio de circulación monetario. No hay memoria de la variación de los precios y del valor del dinero en la cotidianidad económica. La acción inmediata de precios y consumo imprime una desmemoria del valor del dinero- signo fuera de lo inmediato. La apreciación del valor crediticio necesita la apreciación del valor de las mercancías y la garantía real de la devolución de los créditos. El ahorro real de ganancias e ingresos debe cubrir los créditos pendientes de pago en un período de tiempo determinado.
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La discordancia de pagos y cobros de deudas causa suspensiones de créditos presentes y la acción represiva de los acreedores a los deudores. Las masas de signos de valor, en contraposición de la riqueza real, no constituyen reservas de ahorro real, que impidan el estancamiento económico ni la apreciación del endeudamiento con la subida de las tasas de interés bancario. Las relaciones crediticias adquieren diferentes velocidades de circulación para épocas de dilatación y contracción de la producción, la distribución, el intercambio y el consumo. Las diferentes velocidades de circulación de los signos de valor crediticios aumentan o disminuyen la masa de endeudamiento. La depreciación y el volumen de los signos de valor varían la tasa de interés y por tanto el monto de los niveles de devolución de las deudas morosas.
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Las fluctuaciones cíclicas de los signos de valor son contradicciones entre la producción real y la emisión de signos crediticios. El crecimiento y decrecimiento de la actividad económica se organiza en empresas que maximizar sus beneficios especulativos potenciales a la espera de su realización monetaria en un mercado monopolista financiero. La realización monetaria de los precios depende de la expansión crediticia del consumo. Los precios de venta deben restituir los costes de producción, ventas, financieros y las ganancias potenciales de mercado. La angostura de la realización de los precios implica excesos de obsolescencia industrial con una oferta de producción baja para mantener los precios altos. Con bajo capital propio y alto endeudamiento se establece una relación antagónica deficitaria del coste de producción y los precios de venta que cubran los costes y las ganancias potenciales de mercado. Los precios de venta especulativos amplían el consumo de endeudamiento.
Los salarios afectan al nivel de vida de los trabajadores y sus aumentos y disminuciones a las ganancias empresariales. Los salarios están en razón inversa a las ganancias. A su vez, el aumento de las ganancias por la reducción de salarios disminuye el nivel de vida de los perceptores de salarios que deben endeudarse. Se provoca la pobreza relativa de masas de población, la enfermedad, la aculturación y la duración de la vida. La reducción de salario permite a las empresas liberar ganancias para pagar deudas financieras.
La variabilidad del endeudamiento es la marca de desfases contractivos y expansivos de la realización monetaria de los precios especulativos y de los salarios nominales. El sistema financiero altera sus funciones crediticias si no recupera las deudas en los momentos de vencimientos pactados. Para el sistema financiero la reconversión de la promesa de pago en dinero es la proyección del crédito al exterior de la circulación. La insolvencia convierte la deuda en un signo vacío de contenido monetario. El signo de valor monetario adquiere significado económico en la materialidad de los signos de valor en el cobro-pago. La deuda es unívoca en finalidad de convertirse en dinero. El equivalente universal del signo de valor dinero es el equivalente universal de la deuda. La depreciación del valor de las deudas aumenta los intereses financieros y la reducción de las ganancias industriales y comerciales. De las ganancias actuales hay que detraer los intereses de las deudas. En un ciclo de alto endeudamiento los intereses paralizan la producción y la conversión de las ventas en dinero. Se rompe la corriente de flujos de concordancia de entradas y salidas de las ganancias y de los pagos. Se anticipan cálculos de ganancias potenciales que impiden su convertibilidad en dinero. Simultáneamente el sistema económico implica insolvencia y subproducción de recursos materiales y humanos.
El endeudamiento entra en la espiral de la desaleración de los factores de crecimiento de la actividad privada y la actividad pública.

martes, 5 de julio de 2011

Esperanza y desasosiego.

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Verdaderamente no estamos solos, ya que somos destino trascendente. Nos confunden la esperanza y el desasosiego. No sabemos qué esperamos de las sombras, ni tampoco del sol detrás de las vidrieras. Se puede caer en la mímesis de la nada por el furor de no hallar acompañantes que nos muestren algún lugar de dicha. Los viejos amigos que se quedan solos y nosotros con ellos. Ser como una bajamar y no preguntar por la hora de la pleamar. Las causas materiales que nos mantienen vivos disimulan nuestra vaguedad de espíritu. La marioneta que se articula en la mano que escodemos tiene un rostro desconocido. La marioneta del rostro del otro se nos da a la memoria en un olvido. Estar es olvidar. El ser del hombre es una apuesta de seguridad en las circunstancias inarticuladas del mundo. Debe hallarse un lugar resquicio en la historia como un corte de la navaja en la hierba verde. El corte del compromiso moral del individuo y la multitud por la verdad del significado de la vida. La fiesta es un lugar de encuentro por el compromiso de la verdad.
Pero también en la fiesta se puede estar fuera y entonces llega el desasosiego y su inquietud. Entonces el desasosiego que nos llega en el frío del insomnio. Nadie nos ha hecho con el placer de los sueños. Cerca de las orillas de los ríos hay barcas de maderas sin la quilla y las olas del río dibujan mapas de cristal de encuentros de magnolias y jazmines. También en los sueños se juntan las flores secas y las esquinas de calles que asustan por su grave sonido de ausencia. Las despedidas no vuelven, sólo son clics de luz en paredes blancas. El suelo ajedrezado no está trazado para victorias de desarraigados. El desarraigo es un juguete que a veces ríe. No basta estar hecho de barro, pues a veces somos frágiles cañas que se agitan en su destino. Nuestra condición biológica no admite el delirio de la eternidad. Igual que Ícaro, alas de cera, buscamos el sol del mito. Las mañanas de sol con el fondo claro del mar.
Decía Albert Camus, en su ensayo El Mito de Sísifo:” Juzgar si la vida vale o no vale la pena de vivirla o no vivirla es responder a la pregunta fundamentar de la filosofía”. Pero para juzgar y responde, uno debe no hallarse ante una vida que nos haya sido entregada como herencia sociológica. Sopesar el valor necesario de la vida es hallarse dentro de la coyuntura actual de la historia. La libertad no nos es dada fuera de la necesidad. La libertad no la entregan como la noche de reyes del inocente, la libertad se pierde y gana en los claroscuros de la vida. Estamos arrojados al mundo de la vida. Es la gran sorpresa del niño que juega y un día se cansa y quiere encontrar, detrás de los cristales de su ventana, la explicación de los que corren por las aceras persiguiendo lo inaprensible. La pérdida de la infancia es un golpe de viento que cierra la puerta de un corredor. La naturaleza real de las cosas está detrás de una ventana vigilada
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En la lucha dialéctica hegeliana, la subjetividad del amo y la objetividad del esclavo se encuentran en el punto nodal del Espíritu de la libertad. El amo no tiene existencia sin la naturaleza del esclavo. El esclavo no tiene existencia sin la subjetividad del amo. Se enfrentan en la negación de la negación. Se existe frente a la negación que te anula. El amo existe en el existir del esclavo. La libertad del esclavo radica en apoderarse de las necesidades del amo. Más que repensar en el sinsentido de la vida, permanecemos en la negación que sitúa la ruptura de la esclavitud.
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El siglo XIX no quiso a Dios y quiso al Amo. Era la visión apocalíptica de la rebeldía. El hombre se olvida de dios e interioriza al Amo como su dios. Es la revolución del sadismo y revolución metafísica. En la rebelión del esclavo contra el amo, el esclavo quiere su emancipación social dentro de las funciones del Estado. El anarquismo se entrega a construir nuevas iglesias góticas para la emancipación del hombre en su condición de hombre sin dios.
Escribe Albert Camus:
“¿Qué es un hombre rebelde? Un hombre que dice no. Pero negar no es renunciar: es también un hombre que dice sí desde su primer movimiento. (...) El rebelde (es decir, el que se vuelve o revuelve contra algo) da media vuelta. Marchaba bajo el látigo del amo y he aquí que hace frente. Opone lo que es preferible a lo que no lo es.”
Las masas sociales del siglo XX buscan significado histórico a la validez de la humanidad mediante la ética de la acción. Pero hay algo oscuro en la estructura psíquica del hombre que lo convierte en un ser desafortunado, que insiste en elegir mal con respecto a los objetivos de su pensamiento político. Insistentemente lo engañan y se compadece de sí mismo. Manifiesta su inferioridad sobre las instituciones que él ha elegido y que lo engañan. Se convierte en un hombre desengañado del Amo y de dios. Pero la aventura de la existencia es hallar la verdad de las contradicciones de dominio por la repetición de la esperanza.

viernes, 10 de junio de 2011

Atlantes y Erinias: La ida al pueblo:populismo y terror (y6).

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La ideología de dominio totalitario produce relaciones de obediencia sumisa e inconsciente a la violencia del Estado y a grupos minoritarios terroristas. Se propagan actos particulares y universales de obediencias inconscientes o conscientes a los imaginarios del terror. Represiones psíquicas impuestas por los aparatos represores de agresión y distorsión persuasiva. Los imaginarios del terror se propagan a mayor o menor velocidad por la mayor o menor resistencia a la manipulación de la verdad. Un factor multiplicador de estos imaginarios es la agrafia de la ignorancia. Ésta se perpetúa en los colectivos marginales, que estratifican periodizaciones crónicas, económicas e ideológicas, de subordinación a la supervivencia extrema.
Los imaginarios del terror cambian en la variabilidad de las desigualdades de clase. Su presencia activa es constante por la vinculación de los subordinados a los subordinantes. El campo de fuerza del modo reproducir la vida económica y mental se degrada en el conjunto totalizador de la sociedad del terror.
Las imágenes del terror se quedan fijas y se grapan perpetuando la conciencia desgraciada del hombre fragmentado por el lenguaje simulador de la experiencia vital. La verdad del hombre fragmentado se queda en la angustia repetitiva de las escenas- eco del inconsciente. El reflejo del terror se multiplica en la angustia del sentido de lo inhumano. El imaginario máximo del terror histórico es la de grupos de víctimas desnudas en las cámaras-duchas, gaseadas con gases tóxicos.
La metáfora de la realidad del imaginario del terror sólo se descifra en un espejo quebrado por la memoria del tiempo. Es el fraccionamiento-ruptura de las imágenes del terror sin la coherencia del método y el adiestramiento.
Se diría que la definición sistemática de una época histórica se corresponde con el terror que la manipula hasta la enfermedad mental y el exterminio colectivo. Una intensidad específica de terror verifica la sumisión de la sociedad a los aparatos del poder. El grado de contradicción alucinatorio se intensifica en los imaginarios- ecos del pasado.
Los estallidos pánicos del individuo y de los colectivos se enfrentan a lo real, sobredeterminado por las acciones imperativas de las huellas mnémicas del tiempo traumático. Lo imaginario del terror deforma las vivencias para no existir fuera del miedo.
La función activa del terror de lo imaginario-eco es dejar sin respuesta activa al individuo. La unidad real del hombre es desajustada por la unidad imaginaria del terror psíquico. La unidad de la totalidad real también se desplaza en psiquismos colectivos de terror. La conciencia real del individuo y del grupo social se desajusta en la resignación extintiva de la sumisión y la ignorancia. El desajuste de realidad y terror permanece desenfocando en el dolor de pretérito que se actualiza por adherencia de lo imaginario a lo vivido.
Para comprender el terror totalitario se ha eligido el terror del sistema social autocrático y las acciones de respuesta terrorista de minorías, que provienen del exterior de los centros de poder totalitario de represión.
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La corriente práctica y teórica del terror del populismo ruso, (narodnik), habría de manifestarse en dos direcciones políticas:
a) Una revolución socialista campesina. El Mir (comunidad rural) como base en la que habría de iniciarse el camino hacia el socialismo, junto a la colectivización de la tierra y sin necesidad de un tránsito previo por el capitalismo burgués. Esta ida al pueblo fracasó. Los campesinos querían la propiedad de la tierra, pero no entendían el derrocamiento del zarismo.
b) Entonces una fracción del populismo ruso abandonó el postulado de la lucha por la tierra y se dirigió a la utilización del terror como arma política. La utilización del terror para atraerse a las minorías más radicales de campesinos marginados, obreros y pequeños productores arruinados por las sucesivas crisis económicas de las últimas décadas del siglo XIX.
c) Los postulados del populismo ruso de la vía al pueblo por la propiedad de la tierra o la vía al pueblo por el terror han sido una invariante revolucionaria en el siglo XX en la mayoría de países con mayoría social de campesinos.
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François-Noël Babeuf,1760-1797), político, teórico y revolucionario francés postulaba la organización de la sociedad sobre la base del trabajo en común y una revolución social que debía completar la revolución realizada desde 1789, defendiendo, incluso, el empleo de la violencia y la necesidad de un periodo de dictadura. Firme defensor de la abolición de la propiedad privada y del derecho de herencia, así como de la colectivización de la tierra se le puede considerar como un pre-anarquista. Babeuf, sin medios legales creó un comité de insurrección secreto compuesto por siete miembros, entre los que se encontraba él mismo y lanzó una campaña de publicidad destinada a agitar a las clases populares. La campaña debía terminar con un levantamiento, la Conspiración de los Iguales que pretendía derrocar al Directorio y poner en vigor la Constitución de 1793, que nunca había sido aplicada. Pero el Directorio estaba informado de la conspiración y los conjurados fueron detenidos por la policía. Babeuf es ejecutado el 27 de mayo de1797.
Babeuf fue el revolucionario inspirador de la formación de minorías secretas, que se enfrentaron durante el siglo XIX al absolutismo de Estado, y a su vez cayeron en la mística negativa del grupo cerrado en su alienación.
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El gran terrorista ruso del siglo XIX fue Sergei Nechaev Guennadievitch (1847-1882). Fue nihilista y revolucionario, partidario del terrorismo. Fue perseguido por la policía del Estado ruso. Se refugió en diversos países europeos. encontró a Bakunin y escribió el Catecismo del revolucionario. Durante 1869, Nechaev regresó ilegalmente a Rusia. Fundó un grupo revolucionario: "La gente de la retribución", y organizó el asesinato del estudiante Ivanov, a quien acusó de traición a la patria. Nechaev regresó a Suiza donde fue extraditado a Rusia en 1872 por la Ojrana. Fue condenado a veinte años de trabajos forzados en Siberia. Murió de escorbuto mientras permanecía encarcelado.
El asesinato terrorista del estudiante Ivanov conmocionó la “inteligencia” rusa. Inspiró a Fedor Dostoievski en su novela Los demonios (1871). Dostoievski dijo de la concepción política de Nechaev, que atribuyó a su personaje Chigaliev:
“Para Nechaev la traición al grupo terrorista se debe denunciar ante el grupo que debe pronunciar su juicio como un deber. En el grupo terrorista impera las mística del mundo es de todos y todos para todos. Todos son esclavos e iguales en la esclavitud. La calumnia y el asesinato de un miembro del grupo, en casos extremos, se debe sobre todo a la igualdad. En esta mística, hay que bajar el nivel de la crueldad para acceder a la intuición y el talento del individuo. Los esclavos deben ser iguales sin despotismo, ni libertad ni igualdad, ya que en un rebaño debe reinar la igualdad. En el grupo terrorista se impone la jerarquía de la obediencia sin respuesta. La igualdad dentro del grupo lo convierte en un rebaño.”
Nechaev necesitaba la disciplina del terror para que se acentúe el sufrimiento del pueblo, que se encuentra sin el valor para rebelarse. Esta es la idea central del terrorismo nechaeviano. Pensamiento que se pondrá en práctica en los años 30 del siglo XX por los partidos políticos totalitarios.
"Los compañeros revolucionarios deberán, siempre que sea posible, discutir y resolver en forma conjunta y unánime todos los asuntos importantes, en cuanto a la aplicación del plan diseñado, todo el mundo debe trabajar solo para lograr la acción destructiva. »
Bakunin escribió lo siguiente sobre Nechaev:
" Poco a poco llegó a estar convencido de que para construir una empresa política se debe basar en la política de Maquiavelo y abrazar completamente el sistema de los jesuitas: la violencia sólo al cuerpo y al alma de mentir. La verdad, la confianza mutua, la solidaridad que existe entre una docena de individuos que forman el sanctus sanctorum de la sociedad.”

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De nuevo la mística negativa de la salvación o condenación del grupo elegido. La salvación queda subordinada y condicionada al ingreso en la comunidad. Será una moral práctica, por la que el revolucionario deba hallar su salvación en una subjetividad irreflexiva al daño de la colectividad. La moralidad del grupo queda más allá del asesinato. No se detiene en la certidumbre de la culpa moral. El personaje de Dostoievski sitúa la salvación del individuo dentro del grupo conspirativo. “Todos somos culpables de todo y por todos.”
Los dirigentes de las masas totalitarias llevarán el terror general a toda Europa desde inicios del siglo XX hasta el final de la II Guerra Mundial.
El terror político y metafísico totalitario será una invariante de fatalidad y genocidio sobre millones de hombres. Los partidos políticos totalitarios piensan la finalidad de sus actos desde el fatalismo terrorista del grupo y su credo: “Todos somos culpables de todo y por todos

miércoles, 25 de mayo de 2011

Atlantes y Erinias : Anarquismo y autocracia (5b).

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La ideología dominante requiere producir una duplicidad imaginaria del individuo y de la estructura social real. Al lado de la unidad real de una formación social, se necesita la producción consciente de una unidad imaginaria centralizadora y totalizadora de la sociedad. La sombra ideológica se vincula a la experiencia vivida. Se vive bajo la piel de otro. La duplicidad imaginaria de valores, símbolos y creencias para ocultar el impacto del dominio sobre los dominados. La ideología da duplicados de falsedad para jugar en la ruleta del poder y la soberbia. Se articula al ocultamiento de las relaciones reales de los hombres, sus experiencias vitales, para integrarlos en los paraísos artificiales del delirio mental. Arthur Rimbaud (1854-1891), poeta francés, se preguntó por la autenticidad de su vida y su falseamiento en la pregunta desesperada de ¿me viven?. A finales del siglo XIX, se inicia la angustia de la inautenticidad. La prensión de la ideología dominante jurídico-política acentúa su legitimidad sobre las masas sociales. Se aísla de la realidad la conciencia individual. El filósofo alemán Fichte argumenta que la consciencia no necesita más fundamento que ella misma. Para el idealismo la realidad es un producto del sujeto pensante, en contraposición al realismo, el cual afirma que los objetos existen independientemente del sujeto que los percibe. Los movimientos neorrománticos del siglo XIX habrán de indagar el sentido de la vida fuera de la problemática actual de la sociedad de su tiempo. Buscan en la simbología inocua del pasado rasgos que caractericen la individualidad idealizada, ante los métodos autoritarios de formación masiva de conciencias sumisas. La conciencia no necesita más fundamento que ella misma para escapar de la uniformidad autoritaria. Frente al idealismo de la conciencia única y angustiada, se abren las ideas de que los intereses y características individuales están sujetos a los intereses y fines característicos de grupos. Las diferencias de los intereses de poder de grupos sociales son más relevantes que las diferencias individuales dentro de los grupos. La noción de igualdad y solidaridad abarca a diferentes grupos con intereses y objetivos desemejantes. Desde las unidades de grupos a la unidad de la totalidad social en praxis modificativa de las condiciones del poder dominante. La competencia y rivalidad, entre individuos, es improductiva en lo económico y en la organización política del grupo y deberá remplazarse por la cooperación.
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Los grupos ideológicos de izquierdas del siglo XIX y XX opuestos a la autocracia zarista buscarán respuestas a las contradicciones que impiden el progreso de la sociedad. La presión represora política e ideológica del absolutismo dará formaciones grupales, que impliquen la negación de las instituciones políticas, del modo de existir de la reproducción social del capitalismo zarista.
Mijaíl Alexándrovich Bakunin( 1814-1876) fue un anarquista ruso. Bakunin piensa que el anarquismo supone una liberación social sin necesidad de gobierno ni autoridades oficiales. La liberación se sitúa en las categorías económicas de los factores de producción, intercambio, distribución y consumo. La sociedad se organiza por la federación de productores y consumidores. La estructura económica no tiene necesidad de gobiernos, sistemas legislativos, ni poderes ejecutivos que monopolizan la violencia. El sistema bakunista de producción y consumo exige que se reciba una retribución económica, conforme al trabajo realizado, para impedir una clase parasitaria que consuma parte del excedente económico.
El colectivismo bakunista necesitaba de grupos sociales que se habrían de situar por delante del capitalismo competitivo. Los grupos sociales eran los campesinos y los grupos de pequeños productores arruinados por la concentración del capital y el mercado monopolista. El llamamiento del bakunismo contra el zarismo se hará sobre la llamada anticapitalista y antiautoritaria:
-La supresión de los Estados nacionales y la formación en su lugar de federaciones constituidas por libres asociaciones agrícolas e industriales.
-La abolición de las clases sociales y la herencia.
-La igualdad de sexos.
-La organización de los obreros al margen de los partidos políticos.
Piotr Alekséyevich Kropotkin (1842-1921), uno de los principales teóricos del movimiento anarquista ruso. Fue fundador de la escuela del anarco- comunismo y la teoría del apoyo mutuo.
Kropotkin apoya su teoría política en los campesinos y las masas de pobres desunidas por la ignorancia. Tenderá a recuperar de la miseria y la ignorancia a los campesinos en una evolución necesaria del campesinado a formas sociales participativas.
Su obra el Pan de los pobres está escrita como respuesta al darwinismo social de la sociedad industrial competitiva, de la selección de los mejores, a través de la voluntad selectiva de los fuertes. Thomas H. Huxley se sitúa en un darwinismo social con la creencia de que la evolución social puede ser explicada por medio de leyes de evolución biológica. Su teoría firma que las leyes sociales forman parte de las leyes naturales. Se pone la lucha entre individuos o grupos humanos como fuente del progreso social y biológico.
Kropotkin considera el apoyo mutuo como un factor social en la evolución Su línea argumental trata el apoyo mutuo y la cooperación dentro del proceso evolutivo, Tras examinar las pruebas de la cooperación en comunidades de animales no humanos, "salvajes", "bárbaros", en las autónomas ciudades medievales, y en la época moderna, llegando a la conclusión de que la cooperación y la ayuda mutua son claves en la evolución de la especie.
Escribe Kropotkin:
“Se ha creado sobre la conciencia —aunque sea instintiva— la solidaridad humana y la dependencia recíproca de los hombres. Se ha creado sobre el reconocimiento inconsciente o semiconsciente de la fuerza que la práctica común de dependencia estrecha la felicidad de cada individuo y la felicidad de todos, y sobre los sentimientos de justicia o de equidad que obligan al individuo a considerar los derechos de cada uno de los otros como iguales a sus propios derechos.”
El apoyo mutuo voluntario se convierte en organización política de la sociedad. La obra de Kropotkin ha sido considerada como pionera y antecedente del concepto de altruismo en socio- biología.
“¿Pero qué derecho tenía yo a estos goces de un orden elevado, cuando todo lo que me rodeaba no era más que miseria y lucha por un triste bocado de pan, cuando por poco que fuese lo que yo gastase para vivir en aquel mundo de agradables emociones, había por necesidad de quitarlo de la boca misma de los que cultivaban el trigo y no tienen suficiente pan para sus hijos? “
La rebelión de la sociedad mística frente al hombre mercancía y al fetichismo del poder.

lunes, 9 de mayo de 2011

Atlantes y Erinias:Crisis social y grupos ideológicos (5a).

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El inicio del proceso histórico del largo conflicto en las relaciones internacionales, que implicó décadas de guerras y sufrimientos humanos, durante los cincuenta años primeros del siglo XX en Asia Oriental, se puede paradójicamente sintetizar en un texto telegráfico:
La Guerra Ruso-Japonesa (8 de febrero de 1904 a 1905) surgió de imperialismo de Rusia y Japón en Manchuria y Corea. El ejército imperial japonés venció a su oponente ruso. Esta victoria transformó el poder económico y político en el Este de Asia.
Tras el texto abreviado está la barbarie militar y económica en millones de seres sacrificados por intereses económicos, políticos e ideológicos. Fueron enfrentamientos nacionales para obtener las secuencias rituales de dominio y subordinación en todas las estructuras de la formación social de Asia. Las ambiciones expansionistas de las élites militares y empresariales japonesas en las zonas geográficas chinas y coreanas, que garantizaban la articulación de la producción industrial en el exterior y el consumo interno de bienes de consumo y militares. El control de los recursos naturales y humanos de los países dominados fue el sustrato expansivo del capitalismo nipón y del imperialismo.
2 La crisis rusa.
a) Dejó de funcionar económicamente la conexión de liberación de la propiedad de siervos y su huida emigratoria a la industria y a la pequeña producción. La guerra puso en primer plano las deficiencias institucionales del Estado zarista en cuanto pertenecían a un modo medieval de reproducir la sociedad, cuyo excedente económico no era progresivo sino regresivo. No generaba producción ni consumo para implicarse en un imperialismo militar. El capitalismo ruso se desorganizaba en masas explotadas de trabajadores emigrados a las ciudades industriales.
b) Se contrajo la formación y ampliación de un mercado nacional e internacional de importaciones y exportaciones.
c) Mercado nacional financiero se aplicaba a financiar la deuda de guerra a altos intereses, descuidando la financiación de las unidades empresariales.
Como si se tratara de un cinerama, la derrota militar de Rusia frente a Japón manifestó a los grupos ilustrados rusos y a los grupos de anarquistas, nihilistas, burguesía y pequeña aristocracia, la decadencia del Estado Zarista. Se constataba, en las élites de Rusia, que se entraba en la categoría de subordinación internacional de los gigantes con los pies de barro de principios del siglo XX.
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Además, las consecuencias económicas y militares del zarismo estaban afectadas por el desplazamiento de recursos económicos a un ejército de proporciones desmesuradas. Un ejército de leva mal equipado y con una disciplina jerárquica de castigo organizativo. Este ejército consumía la producción industrial y los bienes de consumo. El imperialismo militarista redistribuía el excedente económico al consumo militar y deprimía el industrial y el de la población. Si la relación de producción menos consumo igual a excedente económico, se diría, que a una producción decreciente, con un consumo en mínimos vitales, el excedente aplicado al ejército sería a cuenta del decrecimiento del capital productivo de bienes de consumo y bienes de producción.Con excedentes económicos bajos, en un capitalismo incipiente, la guerra habría de limar la producción y el empleo. Así como ampliar el hambre en las zonas industriales y campesinas. La preparación de la guerra, durante las dos primeras décadas del siglo XX, limitaba el consumo productivo para atender el consumo militar. Esto suscitó dudas en el capitalismo de préstamo internacional por la posible quiebra del Estado zarista. Las menores entradas de capital internacional obligaron a aumentar las exacciones tributarias. El Estado zarista limitaba el salario de los trabajadores y campesinos- jornaleros y mantenía exenta de tributación a la aristocracia rusa. Altos tributos, salarios bajos y hambre habrían de alertar la conciencia política de clase oprimida. Todo poder de clase dominante quiere conseguir sus objetivos máximos eliminado la oposición de los intereses de las clases dominadas. Todo poder de clase dominada quiere limitar los intereses de las clases dominantes. El antagonismo de clase es un antagonismo de poder en estado permanente de desequilibrio catastrófico.
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El hambre y la derrota militar de la guerra rusa –japonesa provocaron manifestaciones y huelgas de los trabajadores de las zonas industriales y mineras. La derrota militar del imperialismo ruso alcanzó su punto álgido en 1905. Las fuerzas sociales opuestas al zarismo denunciaban el mal gobierno y la necesidad de reformas políticas que llevaran a una gestión abierta, popular y eficiente del Estado. Las fuerzas sociales afectadas por la guerra: las familias de obreros, campesinos y soldados adquirieron conocimiento de estar explotados por una aristocracia egoísta e ineficiente en la industria, en la propiedad de la tierra y en la gestión de las instituciones del Estado. Las crisis sociales profundizan la realidad social ya sin la opacidad de la ideología. Los procesos revolucionarios se inician cuando las clases sociales subordinadas afrontan una resistencia instintiva contra las fuerzas de la violencia organizada.
El acontecimiento, que desencadenó el proceso revolucionario de 1905, comenzó cuando una muchedumbre (200.000 personas), desarmadas, de obreros, campesinos, mujeres y niños, dirigida por el pope Gapon se encaminó hacia el Palacio de Invierno, residencia del Zar en San Petersburgo, pretendiéndole hacerle llegar una serie de peticiones:
a) Convocatoria de una asamblea constituyente.
b) Mejoras salariales.
c) Jornada de ocho horas.
d) Libertad de sindicación.
Por respuesta, la manifestación obtuvo una violenta represión que se saldó con más de mil manifestantes muertos. Este acontecimiento fue denominado el "Domingo Sangriento". La reacción de los habitantes de San Petersburgo se concreto en una oleada de protestas, acompañada de la paralización del sistema productivo como consecuencia de las huelgas y motines. En San Petersburgo y Moscú surgieron las primeras asociaciones de obreros y campesinos, los soviets.
Convocatoria de una asamblea constituyente.
El Manifiesto de Octubre teóricamente otorgaba a Rusia un régimen político similar al de los países democráticos occidentales.
Ello suponía: La concesión de libertades cívicas.
La extensión del derecho al voto a todas las clases, es decir, el sufragio universal.
La creación de una Duma (parlamento o asamblea) con poderes legislativos elegida democráticamente, con lo que la monarquía teóricamente pasaba de ser absoluta a constitucional. La autocracia pasaba a democracia política. No obstante en la práctica, el zar se reservó el control de la Duma a través de un consejo de Estado, el derecho a veto de los acuerdos de la Duma y de su facultad de disolverla. El sufragio universal fue abolido y sustituido por el sufragio censitario.
Mejoras salariales. Aumento de salarios para las unidades empresariales implicaba disminución de ganancias y de competencia.
Jornada de ocho horas: El acortamiento de la jornada de trabajo suponía el decrecimiento de la producción y de las ganancias y la falta de utilización intensiva de los equipos industriales. De aquí que el poder zarista no habría de admitir ninguna de la reivindicaciones de los trabajadores y campesinos.
5 Los grupos ideológicos opuestos al zarismo.
Los grupos ideológicos opuestos al zarismo pretendían retornar a relaciones de poder igualitario que se vinculaban a formas asociativas de sociedad popular y sin Estado. No se quería a una burocracia política y militar que se incrustara en los centro del poder político institucional. Centros de poder que no contenían ni racionalidad ni moral imperativa y universal. Las crisis resaltaba la arbitrariedad inhumana del absolutismo. La arbitrariedad de la acción represiva que no necesitaba justificarse ante la legalidad y la moralidad. El uso de la fuerza del Estado ante las necesidades de sobrevivir de los dominados. El uso de la fuerza para conseguir los fines de dominio de grupos instalados en las unidades económicas y en los centros de poder del Estado. Los antagonismos ideológicos de razón y moralidad se difundían en los grupos sociales opuestos a la política absolutista del zarismo.

domingo, 24 de abril de 2011

Atlantes y Erinias:Capitalismo y relaciones sociales zaristas (4)

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La abolición de la servidumbre y el Rescate de las tierras habrían de significar el derrumbe lento del sistema económico tributario ruso. En las comunidades aldeanas, dominadas por un Estado personificado por un déspota, el trabajo excedente adoptaba la forma de tributos o de trabajo colectivo, que reproducía la gloria de la Unidad Estatal personificada en un ritual y una práctica idolátricos.
El excedente económico se generaba en cientos de miles de aldeas agrarias, que iban a desparecer por los efectos que provocaron la emancipación de los siervos- campesinos y las emigraciones subsiguientes internas y externas de colonización de tierras salvajes y las que sirvieron para la población de ciudades industriales y mineras
A la vez que el modo de producción zarista se modificaba también lo harían su estructura política, imaginaria y religiosa. La precariedad de permanecer en el mundo incita la imperiosa necesidad del individuo de encontrar nuevas marcas conscientes e inconscientes de su identidad. Le resultaba necesaria una identificación mimética en un espacio social y en una temporalidad generacional en el curso colectivo. El individuo no se puede manifestar sin el concurso de los otros. El hombre sin la solidaridad del hombre es polvo en el viento. La solidaridad es un acto de comprensión y sentimiento imperativo de darle sentido finalista a la vida de la colectividad. El capitalismo es un sistema social estrictamente individualista. Su finalismo es la mercancía y no el hombre. La colectividad no proviene de la solidaridad, sino del aislamiento económico coercitivo de la producción y la ganancia. Es un sistema sin solaridad, a pesar de la parafernalia del lenguaje político y pseudocientífico. El fetichismo invierte las relaciones sociales en relaciones de cosas. Su esencia está en las cosas y no en los individuos. No tiene memoria para lo humano, sino memoria del intercambio competitivo, que se imbuye en la estrategia de la astucia y la predestinación.
En la Rusia, que el siglo XIX era un país predominantemente agrícola, el excedente de la producción sobre el consumo había de proporcionarlo el campesinado. Para hacer máximo el excedente había que comprimir el consumo campesino. Para disminuir el consumo había que utilizar las analogías de las relaciones sociales constrictivas imaginarias. El excedente se logró a través de los pagos de redención de las tierras distribuidas en 1861 y con las severas cargas impositivas que obligaban a comercializar toda la parte de la producción que no era estrictamente necesaria para el consumo familiar. En la industria, los productos agrarios podían tener altos precios gracias al arancel proteccionista. La comercialización del excedente campesino volvió los productos de uso en mercancías con precios monetarios. Los valores de uso del trabajo se volvieron equivalentes particulares del valor universal del dinero. Se impusieron los fetichismos del dinero en lugar de las relaciones convivenciales de la aldea. El dinero sustituyó las relaciones humanas. La materialización monetaria de los intereses objetivos específicos de la clase dominante se absolutizaron y divinizaron. Las formas de concebir el mundo y al hombre se fetichizaron, transformando la sociedad real de producción en una sociedad de transacciones monetarias. El sistema de dominio social actuaba en las formas de explotación directa del campesinado, pero las ocultaba en la equivalencia abstracta universal del dinero. La realidad social del trabajo se volvía opaca a la relación del trabajo concreto con las mercancías que aparecían en el mercado con precio monetario. La relación del trabajo de uso concreto se volvía fantasmagórica en el intercambio monetario. El salario esconde la jornada de trabajo.
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La transformación rusa de la producción provino de las importaciones de equipo y maquinaria ferroviaria, que exigieron una cantidad creciente de exportaciones y deudas internacionales. El pago de las importaciones obligó a vender los cereales obtenidos de los excedentes que eran parte esencial del consumo de alimentos. Los alimentos excedentarios provenían del canon que los campesinos tuvieron que pagar anualmente por la emancipación. Las deudas internacionales se pagaban con la reducción del consumo de la población.
Después de la emancipación del campesinado, la situación agrícola empeoró y las malas cosechas incidieron en una población que se había visto crecientemente empobrecida por las exigencias estatales. El hambre se extendió por el país. Sin reservas para asegurar la próxima cosecha y el consumo diario, los campesinos no podían atender el excedente de producción para la exportación, ni las obligaciones fiscales. La llegada de capitales extranjeros comenzó a bajar debido a la menor credibilidad de la devolución de las deudas internacionales con las exportaciones y la perspectiva política de deterioro de la política internacional ante la situación interior rusa. El Estado disminuyó la demanda de inversión del sector público y esto traería la consecuencia inmediata de un descenso de toda actividad industrial. La insuficiencia de consumo interior y su proteccionismo hacía que la industria rusa no fuera competitiva o que sustituyera las que habían sido financiadas por el Estado. Se derrumbaba la correspondencia de excedente y las importaciones de capital internacional.
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La estructura económica está sobredeterminada por el nivel político y el nivel religioso. Las relaciones económicas se viven dentro de la ideología. Las experiencias reales de la sociedad se viven como experiencias imaginarias. El ser humano se separa de sí mismo para ser un objeto para otro irreal. Se vuelve un ser que acepta el dominio ajeno como suyo propio. Vive imaginariamente sus relaciones prácticas.
Para fijar la sobredeterminación eficaz de lo imaginario sobre lo real Dostoievski fijó las relaciones de culpa y el castigo como cinética de la degradación de la aldea rusa. Un miedo general, por parte de las clases medias urbanas y rurales, se contagió en una epidemia de inseguridad. La liberación de la servidumbre de millones de campesinos, las inmigraciones de los campesinos a las ciudades industriales y a Siberia, trajeron el debilitamiento del imaginario religiosos ante el debilitamiento de la comunidad aldeana y la liberación de fuerzas sociales ideológicas que conexionaban la opresión colectiva a la desigualdad económica de clase de la sociedad zarista. Los individuos descubrían detrás de la piel de la ideología su propia piel resquebrajada por la pobreza y el servilismo.
El ferrocarril resultó decisivo en la distribución de la población fuera de las aldeas tradicionales. En 1914 había ya cerca de 70.000 kilómetros de tendido de vía. La desigual distribución de la industria que estaban localizadas de modo exclusivo en la Rusia europea, San Petersburgo, Moscú e Ivánovo, unidas a las minas de carbón de Ucrania y el petróleo de Bakú, concentró grandes masas de población que descubrían la explotación económica y la organización de la resistencia política. La defensa de los derechos económicos de clase explotada se iba transformando en conciencia política revolucionaria.
Las masas sociales captaban que se había montado un sistema de distribución de la renta que protegía a los empresarios industriales y a un Estado que utilizaba la financiación internacional y localizaba la inversión en los sectores que consideraba preferentes. Los campesinos se fueron integrando en grandes centros industriales siderometalúrgicos con rígidos sistemas de vigilancia de capataces y parapoliciales. El sistema de vigilancia exigía una estructura de partido político revolucionaria. El sistema de trabaja intenso y vigilado obligaba a desarrollar nuevos sistemas de identificaciones políticas y sindicales destinadas a defender los derechos esenciales de los trabajadores.
Se descubría que la economía rusa había sido incapaz de generar unos salarios que cubrieran las necesidades básicas. Los trabajadores estaban abandonados a la violencia económica y física. Mientras los subsidios estatales eran para los ferrocarriles y la industria siderúrgica- militar y extractivas, conectadas a la industria de bienes de equipo, el individuo gastaba su fuerza de trabajo para que creciera la acumulación de capital.El sistema de capitales extranjeros se amparaba en la solidez del rublo y los altos beneficios de los derechos arancelarios y demandas estatales que inducían un flujo alto de capitales. Las potencias imperialistas necesitaban el mercado ruso para exportar un capital que compraba de retorno sus excesos de producción. Las deudas internacionales exportan bienes de capital e importan bienes básicos con valor de intercambio desigual.
El factor valor- ganancia de la economía capitalista introducía en la escena social la sobredeterminación eficaz de lo imaginario sobre lo real. Dostoievski fijó las relaciones de culpa y el castigo como cinética de la degradación de la aldea rusa imaginaria y los razonamientos literarios de vuelta a una aldea de relaciones de bondad natural.
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La política del Estado zarista se basaba en un permanente conflicto militar para que la estructura económica y la organización social quedasen supeditadas a los intereses militares y administrativos del Estado zarista. La política de expansionismo militar causaba un incesante esfuerzo tributario de los campesinos, con cortos períodos de crecimiento económico por el gasto militar y largos períodos de depresión económica, que exigían apropiaciones de la producción mediante elevadas cargas tributarias que originaba una población depauperada. Ante estas condiciones opresivas era necesario escapar por insumisión a las exigencias de la fe al emperador y a la iglesia ortodoxa.
A una mayor pobreza material de la población rusa, la iglesia ortodoxa imponía mayor enajenación religiosa y divinización del poder zarista. Cuanta mayor era la pobreza más imaginarias se volvían las relaciones de salvación fantasmagórica del individuo.
La Comunidad Mística varía inversamente con la pobreza de la población hasta un máximo de “Todos somos culpables de todo y por todos.” En esta situación de ataraxia, la dominación del déspota se fundamentaba en la teocracia. La iglesia ortodoxa legitimaba la unidad del Estado y las clases dominantes y el dominio de la ignorancia de las clases dominadas. La Unidad política del Estado se convertía en una religión de Estado. La comunidad religiosa ortodoxa al convertir a todos en culpables obtenía privilegios económicos y fortalecía su poder social y cultural.El Estado zarista articulaba las clases sociales dominantes para que realizasen sus intereses objetivos específicos. El Estado zarista era un aparato político central, militar y burocrático, que ejercía el control de los equilibrios y desequilibrios políticos, económicos e ideológicos de las luchas de clases sociales.
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El autócrata absolutizaba y fetichizaba el poder del Estado a través de los centros de poder, que recaían en categorías burocráticas ligadas a la nobleza cortesana. El aparato burocrático del Estado se ligaba a los intereses de fortalecimiento de los mecanismos administrativos, tributarios, coercitivos y militares, cuya finalidad era la formación del Leviatán imperial. El pensamiento histórico y moral de Dostoievski sirve para explicar la incidencia de la superestructura ideológica del zarismo en la estructura económica de los inicios del capitalismo en Rusia. El retorno al pueblo mitificado era una identidad imaginaria que iba introduciendo el zarismo involucionista político y reformista económico destrabando la servidumbre y liberando las fuerzas sociales de la revolución.
Dostoievski piensa que la destrucción medieval de la propiedad de la tierra impondrá tal desorden, que Rusia exigirá que retorne la comunidad eslava de la solidaridad. La solución al caos de las instituciones de poder ruso se resolvía por la exaltación del espiritualismo kropotkiano y tolstoiano del apoyo mutuo y el reparto del pan de los pobres. El pan de los pobres y las comunidades de siervos servían para teorizar e impulsar una praxis espiritual de convenios, ajustes y apaciguamientos de las luchas de poder para conseguir los intereses materiales de clase.
Era la comunidad sin historia para que no hubiera enfrentamientos sociales y que los hombres estuvieran fuera de las contradicciones de una sociedad dividida en clases. Dostoievski quiere que sus personajes estén en el desorden de la pasión de vivir, pero abriendo la solución espiritual de la redención ante la colectividad eslava y no ante el materialismo de la sociedad Occidental Europea. La religiosidad pasional y el arrepentimiento ante las injusticias a la comunidad de los pobres y los esperanzados.
Pero el Estado zarista da unidad de cohesión a las instituciones políticas nobiliarias y las clases dominantes por ser factores de equilibrio de clase en las luchas económicas. El Estado Zarista estaba incrustado en la estructura económica y formaba el factor determinante de la continuidad histórica del sistema en relación básica de la producción y la distribución del excedente. La iglesia ortodoxa consumía parte del excedente económico de los siervos y la religión se convertía en religión de Estado. La alianza del aparato burocrático, la iglesia y nobleza constituían las clases soportes del Estado Zarista. La política militar se convertía en el interés prioritario del Estado para garantizar la unidad nacional, la expansión imperial, la seguridad territorial y la represión social. La burocracia controlaba el aparato estatal en el ejercicio de sus funciones administrativa, represiva, tributaria y militar. Las relaciones sociales dominantes son estamentales para la política Unitaria del Estado Zarista. La formación económica rusa es la de un una sociedad tributaria y dependiente de la aristocracia. La extracción del excedente económico tributario se definía por mecanismo sociales represivos políticos e ideológicos. Estos mecanismos sociales se apropiaban y distribuían el excedente en posición de clase social. La función ideológica era para legitimar el control del excedente por una minoría aristocrática y burocrática. La legitimidad no provenía de un asentimiento de los dominados, sino del uso de la violencia y del mundo imaginario de la religión. En el precapitalismo el excedente quedaba retenido y estancado en su valor de uso por falta de un mercado de consumo y monetario que transformara los valores de uso en valores de cambio. El excedente económico capitalista requiere su conversión en dinero para expandir el mercado industrial, comercial y financiero. La religión del dinero destruía a comunidad de la aldea rusa.
La sexualidad y el ser de los personajes de Dostoievski se refugian en poliedros del crimen y la redención divina. Están sujetos a la predestinación. La culpabilidad de ellos se vuelve homogénea al fatalismo del Ser culpable de todo y por todos. La revolución social de 1905 a 1914 será la respuesta real política a la fatalidad mística del derrumbe zarista.

domingo, 10 de abril de 2011

Atlantes y Erinias: El desarrollo capitalista en la Rusia de Dostoievski.

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El desarrollo capitalista implica que hay que modificar las estructuras precapitalistas económicas y sociales. Anular la fuerza económica y social de las clases sociales dominantes precapitalistas y cerrar el ciclo histórico en un orden de primacía capitalista económica y de clase. A través de los desequilibrios sociales precapitalistas, transita al orden capitalista político y económico. Los desequilibrios realimentan nuevos centros de poder capitalista por el crecimiento económico y las variantes representativas de los poderes institucionales. El excedente económico capitalista articula las instituciones políticas y los centros económicos por las variaciones de la cohesión de la Unidad política del Estado y su autonomía. Será la sociedad alienada de los ciudadanos políticos y de los sujetos económicos o de los ciudadanos libres y ricos y los ciudadanos libres y pobres. El capitalismo produce un excedente económico creciente. Este excedente articula producciones ampliadas que se realizan mercantilmente ensanchando el mercado interno y el mercado internacional. Los excedentes económicos se frenan y expanden a través de las variaciones del mercado nacional y del mercado internacional. Los excedentes económicos internos se intercambian por excedentes económicos externos. Los intercambios precapitalistas de bienes primarios se intercambian por bienes tecnológicos. Los intercambios de bienes primarios por bienes tecnológicos son desiguales en cuanto a la desigualdad del valor trabajo de los bienes naturales a los bienes tecnológicos. Más cantidades de trabajo simple precapitalista por menores cantidades de trabajo complejo tecnológico. Más cantidades de bienes primarios por cantidades menores de tecnología. El desarrollo precapitalista se tensa políticamente en el intercambio de explotación desigual de bienes primarios por bienes de producción capitalista. Las cantidades de trabajo complejo multiplican cantidades de trabajo simple. La desigualdad de los cambios incrementa el excedente económico del país más desarrollado y disminuye el excedente de país precapitalista. La alta tecnología intercambia desigualdad de excedentes y temporaliza tendencias seculares de retraso de países precapitalistas con países capitalistas. De aquí las rupturas económicas y políticas amorfas de las naciones precapitalistas. Las estructuras económicas y políticas se desfasan y sus ajustes imponen reducciones en el consumo del excedente y modificaciones en las relaciones sociales y el poder del Estado precapitalista. El modelo de desarrollo de producción precapitalista rompe los mecanismos de dominio de clases sociales desfasadas en los niveles ideológicos, políticos y económicos. Las contradicciones económicas y políticas del precapitalismo al capitalismo incluyen morfologías permanentes de atrasos de capital de producción, saber tecnológico, y elevada improductividad de clases sociales parasitarias. El desarrollo económico rezaga al poder político. Estoicamente se diría que lo político está detrás de los bueyes del carro económico. El desarrollo económico implica renovaciones de las instituciones sociales obsoletas. Fue la derrota militar de Rusia en la guerra de Crimea la que empujó al zar Alejandro II a iniciar una revolución económica para pertenecer a los países europeos con predominio en la escena internacional. Sin embargo, Alejandro II pretendía un cambio económico sin alterar el orden político. El inmovilismo económico zaristas exigía modificar la propiedad jurídica de la tierra de la aristocracia rusa. La modificación del uso y la propiedad jurídica de la tierra causarán la liberación de masas de campesinos que producirán recursos naturales para la industrialización interna y el comercio internacional. La industrialización Rusa imponía los rasgos esenciales de la evolución económica del precapitalismo al capitalismo y no los de evolución política de representación y participación popular en los poderes institucionalizados.


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La dinámica de crecimiento del precapitalismo al capitalismo impulsaba movimientos emigratorios, relaciones jurídicas de propiedad e innovaciones en los mecanismos de producción y financiación.


Sería la dinámica de cambio:


a) Masas de trabajadores emigrados a las ciudades industriales y a la producción minera de energía petrolera y carbonífera, que serán los vendedores de cantidades de trabajo por salario.




b) Los compradores de combinaciones industriales de medios de producción y trabajo, que será la clase capitalista.


c) La formación y ampliación de un mercado nacional e internacional de consumo que realice las ganancias industriales en dinero.


d) Establecer un mercado nacional financiero de préstamos internos y pagos de deudas internacionales.


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La servidumbre, que ligaba a los siervos con la aristocracia zarista, desarrollaba una economía de bajo excedente económico para los propietarios de las tierras y sobre la condición de un nivel de extrema pobreza para los campesinos. La servidumbre fue abolida en 1861 por el zar Alejandro II de Rusia. La abolición implicaba la libertad de movimiento y la libertad personal a todos los siervos rusos. Se eliminó el derecho de propiedad y explotación económica que tenían los terratenientes sobre los campesinos.


Los campesinos formaban el 80% de la población total. Los siervos tenían obligaciones para con el Estado, también con el dueño de las tierras, el cual tenía poder sobre sus vidas. La tierra era la propiedad legal de los aproximadamente 100.000 terratenientes. Los siervos como instrumentos naturales de producción agraria no podían dejar la propiedad donde habían nacido. Los campesinos estaban obligados a hacer pagos regulares en trabajo y en bienes. A mitad del siglo XIX, los terratenientes se distribuían un tercio de la producción total. El excedente económico fue ampliado tanto por aumento de la producción como por la disminución de consumo de medios de subsistencia y producción que fueron vendidos a precios bajos en los mercados internacionales. El crecimiento del excedente amplió el mercado de demanda interna y la demanda internacional.


El crecimiento económico capitalista se basó en los empréstitos internacionales suscritos por el Estado Ruso, que sirvieron para indemnizar a los aristócratas por la venta de la propiedad territorial a los campesinos. Los ingresos de la aristocracia se invirtieron en bonos nacionales e internacionales. La colocación de estos empréstitos sirvió para la formación de un sector bancario que suministró dinero como medio de préstamo y pago al capital industrial y comercial. La intervención del Estado garantizó los préstamos intencionales y estabilizó la inversión del capital de bienes productivos.


Los campesinos debían devolver el dinero pagado a los terratenientes por el Estado. Se convirtieron en deudores del Estado que les obligaba a vender su excedente agrario para pagar la deuda por la compra de la tierra y los tributos estatales. La intención económica del endeudamiento campesino era comercializar la producción agraria a los sectores industriales nacionales y pagar las deudas internacionales. La fuerza de trabajo industrial se pagaba con parte de la tributación agraria. La aristocracia recibía los créditos del Estado y los campesinos trabajaban para formar un excedente de producción que pagara a los terratenientes y al consumo de la industria. Un mecanismo de transferencia de excedente represivo de la clase campesina a las clases aristocráticas y burguesas.


La responsabilidad de la devolución de los préstamos del Estado era solidaria para todos los campesinos que vivían en la aldea. La falta de dinero para efectuar el pago del rescate y los tributos hacía que ellos adquirieran deudas con los prestamistas. La falta de devolución de los préstamos imponía la entrega de la propiedad de la tierra. La consecuencia era la desolación espiritual de la pobreza y la emigración forzosa por el pauperismo.


La propiedad pasó a los campesinos kulakes que atesoraron dinero y concentraron la propiedad y con ella la productividad agraria.


La liberación de los siervos no impidió la continuidad de un Estado autocrático. Los cambios económicos no supusieron cambios políticos. El poder autocrático mantuvo las formas de dominio absoluto. El excedente económico fue ampliado tanto por aumento de la producción como la disminución de consumo general de los los trabajadores industriales y mineros.


El cambio económico precapitalista al capitalista habría de implicar una función identificativa desordenada de grupos agrarios y grupos industriales en los imaginarios religiosos y revolucionarios. La sociedad zarista cayó en el oleaje revolucionario de prácticas políticas e ideológicas precapitalistas y capitalistas. Desde el idealismo de retorno a la aldea rusa y al cristianismo ortodoxo de Fiódor Mijáilovich Dostoievski y el retorno revolucionario al pueblo de anarquistas y socialdemócratas.