sábado, 24 de septiembre de 2011

Memoria y Máscara.

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La historia social carece radicalmente de memoria. Se transita sobre ella sin memoria. El hombre es un animal social sin memoria. No hay transiciones históricas acumulativas de épocas históricas ni de generaciones. Hay discontinuidades de modelos de reproducción en encadenamientos de rutinas simbólicas. Cada generación llena su vasija de vida como si detrás de ella no hubiera habido una generación anterior. A esto se le denomina ley de vida, pero verdaderamente es la ley de la pasión de sobrevivir por la desmemoria. No hay un modelo transitivo de evolución de las formas de reproducción de la sociedad. Las rupturas y sus discontinuidades dan consistencia a la arcilla húmeda de la voluntad y la pasión. Aquí y allá, en la arcilla seca, permanece la arqueología de los vestigios. Aunque no hay memoria de la historia si hay presencia actual de la máscara simbólica de la continuidad de las relaciones sociales de poder, que expresan la sucesión de la propiedad de la riqueza a las relaciones de dominio. En la estructura social no hay memoria orgánica, sino señales errantes de los significantes y los significados desajustados del lenguaje. Los vestigios errantes adquieren su eficacia en la manipulación de la enajenación. El modelo de reproducción económica cambia la cotidianidad de los objetos de uso: el vestido, la comunicación, los alimentos, la vivienda, y las maneras presentes de articular la sumisión. Lo cotidiano de hoy en la desmemoria residual del futuro. El hombre se extraña de su presencia en el mundo al llegar la edad de la senectud. Se extraña de su inactualidad. La discontinuidad de las épocas históricas pertenece a la modificación de la producción y el consumo de los objetos que sostienen los deseos. Los objetos y los deseos carecen de memoria. La utilidad de los objetos se modifica por la ciencia y la tecnología que en sus paradigmas acumulan saltos cualitativos del objeto del saber.
El animal hombre es ser en la Naturaleza, aunque es estar en la producción de su existencia. Se incluye en la tendencia dinámica y mecánica de su reproducción económica e ideológica en el presente absoluto. La carencia de memoria posibilita la continuidad de los arquetipos del inconsciente colectivo. La pasión de dominio sobrevive conectada a la existencia- efecto de una memoria residual y fragmentaria. Ella es desmemoria de la resistencia del inconsciente a la represión omnipresente del olvido. Los traumas psíquicos sobreviven en las fijaciones reprimidas del deseo individual y colectivo. Las fijaciones traumáticas carecen de memoria temporal. La memoria puede hallarse en el lenguaje de los símbolos oníricos.
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En la máscara se halla lo inquietante: el mundo de deseo, sus objetos y los mecanismos de represión. La máscara es presente fluyente e irracional. Ella detiene la reflexión para evitar la discontinuidad de la muerte. Inquieta y distante se mantiene exterior a la incertidumbre de la memoria. En ella, el conflicto de lo esencial y lo inesencial impera irracionalmente. Lo esencial está envuelto por la epidermis rugosa de la máscara. La máscara del Gran Saurio del modo universal de producción asiático que incuba todos los modos de reproducción: el Estado y la propiedad del poder. La expropiación de tierra de las comunidades de campesinos y su apropiación por el Estado Saurio y la burocracia de los cortesanos saurios. También en Estado Saurio está el rey Midas que da al oro la universalidad de su equivalencia monetaria de la riqueza. Todo lo que toca es oro. Lujuria del oro-dinero en su equivalente de cambio de esclavos y dioses. También aquí la máscara de la génesis del dinero capitalista, que disocia la sociedad en poseedores y desposeídos, en cosas mercancías y fuerza de trabajo mercancía. El individuo y las cosas: procesos de producción que combinan cantidades de trabajo, técnica y medios de producción. Combinaciones estructuradas de producción de cosas y servicios que se valorizan en la circulación del dinero.
Las máscaras como estructuras complejas de cargas de ideología dominante que poseen el equivalente universal del hombre y las cosas: el dinero.
3
Lo esencial de la máscara es sustentar la naturaleza opresiva de las relaciones de dominio en la docilidad del animal atrapado en la necesidad de sobrevivir. El poder contempla los actos de la voluntad de dominio en la docilidad y fatalidad de los hechos discontinuos, sin memoria de la vida y la muerte. La ignorancia dócil del oprimido dura ante la agresión de los rituales de dominio económico e ideológico. Lo rítmico de los ciclos de la reproducción económica y los ciclos de la reproducción de sobrepoblación marginal.
La máscara es una envoltura que encubre la esencialidad de lo inhumano, de la coacción, del grito que empavorece el alba fría de la marginalidad. La máscara es unilateral en su repetición de la angustia. Se diría, que ante la máscara, el individuo es arrojado a la conclusión cerrada de la oscuridad. La fatalidad de estar arrojado ante ella esencializa todo cuanto hay de poder opresivo en las relaciones sociales. ¿Cómo sería el quehacer del hombre si no hubiera una máscara que determine la manipulación de la existencia? La pregunta se formula esperando la abierta fe de la certidumbre. Lo incierto se manipula y mecaniza. La máscara se presenta en la transformación de la objetividad humanizada por un objeto de dominio. La máscara se refleja metafóricamente en la corriente del río Estigia. El límite de la tierra y el mundo de los muertos. El río Estigia es el río del odio. La máscara arrojada al inframundo del odio juzga relatando culpas y castigos de los excluidos de la casta y la genealogía del privilegio. Para Heráclito el agua del río es el retorno de lo mismo. Lo unilateral, fluyente mítico y religioso, del eterno retorno de lo mismo. La correspondencia del flujo físico del tiempo en la organización del universo.
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El terror social produce una máscara uniforme y general. Ella se convierte en equivalente de todos los valores. La máscara uniforme tiene la función ideológica de aceptar el valor universal de las relaciones sociales de dominio. Hay que convenir que detrás de la máscara hay un actor indiferente. En caso contrario, la máscara significaría la integración absoluta de la conciencia reflexiva en la voluntad dominante. Si alguien llegase al rostro del actor se hallaría en el conflicto de determinar las condiciones de su autenticidad propia. Reversión del actor y del espectador en el gesto irreflexivo del rostro del actor al rostro del espectador. El amo y esclavo en la dialéctica de la negación. Para llegar a la autenticidad del ser se atraviesa el riesgo de la muerte y el entorno uniforme y manipulado de la máscara.
En un mundo represivo, un individuo sin máscara está en peligro de la incertidumbre de la inseguridad. La máscara protege del castigo. El castigo de la incertidumbre se debe a un estado social que exige que los espectadores se ajusten la máscara uniforme de lo mismo en el escenario social punitivo. Se llega al límite en el que no sería posible sobrevivir sin la máscara. Entonces se aceptaría vivir en la fuga incesante del espanto de ser descubierto en la culpa ajena interiorizada. La quemadura en la conciencia. El miedo convertido en supervivencia. La máscara se adhiere al rostro del espectador para darle su no existencia. No hay distancia para el alejamiento. La máscara es la identidad manipulada. Cuanto más se hunde la sociedad en su vínculo de dominantes y dominados, tanto más es máscara y menos los individuos. El individuo se enajena de sí mismo en una máscara. La máscara está en la penumbra del discermiento por la sombra de la claridad de la razón.
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Allí donde ella, está el conflicto de lo real y lo irreal que se impregna de la fatalidad. El espectador tiene que llegar a este conflicto para darse una identidad de su desmemoria. No se llega al mundo con un espejo que revele el significado de la vida social, sino que hay un arrojarse al mundo para identificar la existencia propia en la cotidianidad. El sentido del ser en el riesgo de los demás. Si los demás están enmascarados, se busca una máscara de sosiego identificativo o la idealidad de un rostro desnudo en un espejo. Ser como todos garantiza la seguridad del que se precipita al ser de la nada del mundo. Estar y llevar la máscara conexionan la relación de dominantes y dominados. La máscara de los dominantes es la máscara de los dominados. La máscara del conjunto social revela la función disyuntiva de los actores y espectadores en el escenario del dominio. El escenario donde está la angustia de los agobiados por una existencia incesantemente integrada en relaciones de domino. El dominado, constituido en máscara, mantiene un tenso rehacer para no revelar el cuarteo de su máscara. La deslealtad al grupo dominante es la expresión de la culpa individual en la máscara de la esclavitud general.

viernes, 9 de septiembre de 2011

La contracción de la economía (4).

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Hay una continua tendencia al subempleo como consecuencia de un continuo proceso de contracción de la economía. Las cantidades de excedentes acumulativos que se destinan a la inversión productiva son decrecientes. La acumulación progresiva de ganancias empresariales no se invierte a la producción, no modificada por las condiciones extensivas de la escala de producción ni por las intensivas de la productividad. La acumulación de ganancias invertidas no reabsorbe el volumen creciente del paro. El paro son cantidades de trabajo sin aplicación en la producción y no flujos de ingresos sin activar. La activación de los ingresos salariales abriendo su capacidad de compra con reducciones fiscales no pertenece al orden económico productivo, sino al sistema de imposiciones fiscales por déficit del Estado. Los sectores económicos productivos, afectos a la inactividad del desempleo de recursos, se derrumban sujetos a la precariedad de la inactividad de la producción, de circulación de mercancías y de recursos financieros fijados a la actividad económica de creación bienes de producción y bienes de consumo. La contracción económica causa dos efectos: a) El alargamiento de los ciclos de paro laboral de manera que alguna generación activa no logra integrarse en la producción y si en las funciones parasitarias del desempleo crónico, b) Las inversiones productivas del capital se estrechan en franjas económicas especulativas de precios altos, restricciones de oferta, y subutilización de los medios de producción y equipos tecnológicos.
La acumulación de las ganancias no se adhiere a la ampliación intensiva de la productividad ni a la ampliación extensiva de la producción por la división social del trabajo. Se origina una polarización de recursos económicos de capital acumulado, que no entran en la producción originando una acumulación de trabajadores en subempleo latente y crónico. El subempleo crece a mayor velocidad que la inversión de recursos productivos de capital, ocasionando el deterioro de los salarios por la oferta creciente de trabajo. El aumento de la oferta de trabajo, bajo la presión competitiva de los desocupados, baja el precio del trabajo. La flexibilidad contractual de la oferta de trabajo en condiciones de subempleo crónico implica decrecimientos de salarios y mayor número de horas trabajadas en la jornada de trabajo. De manera que la continua tendencia al subempleo crónico del proceso de trabajo significa el subconsumo de medios de producción y fuerzas de trabajo. Se llega al nivel contractivo de la inversión de capital y del nivel amplificado del desempleo. En la metáfora del desempleo, se diría que es una macha de aceite que empapa los sectores operativos de la producción, formando desniveles y desproporciones de recursos no aplicados en los diversos sectores económicos estancados.
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La fase del ciclo depresivo implica estancamiento de los precios de demanda de los bienes de consumo y de producción y la reducción del volumen de crédito bancario para reactivar el proceso productivo y la realización de los precios en cantidades monetarias.
La euforia especulativa de los precios, el rezago de los salarios reales y el aumento del volumen de endeudamiento de las unidades domésticas y empresariales, se convierten en estancamiento de la escala de producción y el crecimiento del desempleo. La falta de realización monetaria del consumo se lastra a los bajos salarios y al paro laboral. La carencia de consumo individual y empresarial somete los créditos al impago. Los impagados impiden la realización de las ganancias incluidas en los precios y la recuperación de la inversión en costes de producción. Si las ganancias monetarias no se realizan por el revés del endeudamiento, los impagos producen la acentuación del desfase del dinero de crédito y dinero real. La depreciación de masas de dinero de crédito sin equivalencia con las masas de dinero real.
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El flujo de los ingresos monetarios de la producción se utiliza en salarios y en medios de producción, por lo que el producto social se divide en bienes de subsistencia y en bienes de capital. La dinámica relacional de bienes de consumo y bienes de producción diverge y delata las variaciones de los ingresos nominales y los ingresos reales y por tanto el poder depreciado del dinero de crédito en contraste con el poder apreciado del dinero real. Las desviaciones del dinero de crédito y del dinero real causan divergencias entre el interés natural y el interés bancario. El interés natural o real es aquel interés en el que coincide la demanda de capital de préstamo y la existencia de medios ahorrados, expresivo de cantidades bienes de producción y de cantidades de bienes de consumo pendientes de aplicación. El interés bancario manifiesta la variación de ampliación o disminución del crédito. Los alejamientos diferenciales del interés natural y del interés bancario revelan la situación alcista o bajista de la coyuntura económica.
En una economía en estado de equilibrio, la ampliación de la producción tiene que ser llevada con una elevación del tipo de interés bancario, ya que de esa manera la demanda de capital de préstamo se corresponde con los bienes de producción reales existentes. Si se mantiene un interés bancario por debajo del interés natural, ampliando los créditos, que exceden los ahorros naturales, la producción se amplía más que la cantidad de bienes que se dispone con el ahorro natural. Los medios monetarios adicionales añadidos a los precios se vuelven inflacionarios y por tanto efectúan la conversión de los precios reales de producción en precios inflacionarios.
4
La contracción de salarios y ganancias afecta a la inversión de capital. No hay inversión-ahorro natural para los precios inflacionarios y se estrangula la expansión del consumo de las unidades domésticas y de las unidades empresariales. La contracción económica afecta a la totalidad del sistema crediticio y a los sectores capitalistas que basan la ganancia en los crecimientos de precios especulativos nominales. El aumento de los precios nominales y del endeudamiento reduce los salarios reales a nominales bajo la incertidumbre de la realización de las ganancias implícitas de los empresarios y la baja capacidad de compra de los asalariados con ingresos nominales decrecientes. Las ganancias monetarias provenientes de la ampliación crediticia del dinero bancario se estiman en las expectativas de los ingreso inflacionarios de los precios. Las economías de asalariados, las organizaciones institucionales, las unidades empresariales, se rezagan para finiquitar los pagos crediticios. Las instituciones bancarias entran en el ciclo financiero de activos con liquidez rígida, escasez de capital propio, y alto endeudamiento.
5
La crisis de estancamiento se expresa en un volumen de desempleo de recursos materiales y humanos, que fundamentan la infraproducción, el subconsumo de bienes de producción, bienes intermedios y bienes de subsistencia individual. La coyuntura bajista incide en el déficit del Estado, que enracima endeudamiento internacional y nacional que ha mantenido una baja producción nacional estancada y un alto consumo externo con endeudamiento internacional. La deuda pública devuelve al dinero improductivo de los especuladores una función de crecimiento del interés, que se paga con la reducción del gasto social y el aumento de impuestos.
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Los movimientos antagónicos de salarios bajos, costes de materiales altos, depreciación de activos de capital, pérdidas por precios no realizables por una demanda de consumidores de bajo ahorro y alto endeudamiento a largo, afectan a las caídas generales de las ganancias industriales y financieras, e implican la no convertibilidad de los activos industriales y financieros en dinero real. La prueba esencial de la convertibilidad real del endeudamiento consiste en la capacidad de reducir el interés bancario a interés natural. Las deudas por ampliación del interés bancario taponan el crecimiento de la economía real con la economía nominal del dinero de préstamo.
Nos hallamos ante los desequilibrios de la discontinuidad del estancamiento: 1) El interés natural no es igual al interés bancario. 2) La producción no es igual consumo. 3) Los cobros no son iguales a los pagos. La tendencia al subempleo de recursos de producción contrae la expansión económica.

jueves, 25 de agosto de 2011

Sociedad de asalariados:precios especulativos,deudas y déficit (3).

1
Los precios de las mercancías se vuelven irracionales en la medida que intervienen reproduciendo la existencia colectiva de una manera imaginaria. Los precios especulativos adquieren su irracionalidad cuando los mismos pertenecen a la experimentación imaginaria del cálculo económico, escapando de la racionalidad para llegar al finalismo exclusivo de la acumulación de capital y ganancias que deben verificarse en la estrategia de ventas y de cobro-pago. Además de estratificar a los compradores con las propiedades psíquicas de los deseos elitistas y la significación de clase de los ingresos altos de los consumidores. Los precios especulativos abarcan la transformación de las necesidades vitales en necesidades psíquicas de objetos de lujo: vivienda, locomoción, entretenimiento y medios de vida. La influencia de las campañas de ventas hace que el comprador se entrega a los precios especulativos con salarios bajos y la aceptación inconsciente del endeudamiento a largo plazo. Un largo plazo que transcurre con su vida activa laboral. Las ganancias de los precios especulativos se realizan monetariamente a través de largos años de endeudamiento y pago. Está deuda a largo plazo se vuelve rígida anulando gastos presentes e inmovilizando la demanda de consumo de bienes futuros. El asalariado necesita que se destine una parte de su ahorro en previsión de pagos. El compromiso contractual de ahorro presente por pagos futuros induce a las crisis comerciales de bajo consumo. El endeudamiento sustrae cantidades de ingresos necesarios para sumarlos al ciclo psicosocial del pago de deudas. Habrá generaciones de ingresos medios y ahorros obtenidos con un bajo consumo vital presente. La morosidad de los pagos vendrá con bajos salarios y un mercado de subempleo creciente y estacionario. Las deudas se vuelven irrealizables e irracionales cuando los perceptores de salarios obtienen trabajo a bajo precio en una situación económica general de estancamiento de la producción y el consumo. Entonces hay una doble crisis: la crisis real de producción y consumo, cuyos vértices indicadores son el subempleo, la desocupación del equipo productivo y la organización irracional del consumo improductivo. Y la crisis financiera de circulación del crédito, que se entrelaza a la circulación de la producción y la realización de las ganancias dentro de la insolvencia y falta de dinero de cobro-pago de prestatarios y prestamistas. La sociedad de asalariados se detiene en el subempleo y encallamiento de la morosidad. Las unidades de producción y las unidades financieras se sitúan en la rigidez de devolución de pasivos ajenos y la imposibilidad de realización de los activos por el subconsumo. La crisis de los acreedores- poseedores de préstamos está en la baja realización de sus activos fijos, que llevan a la crisis comercial de ventas a bajo precio de sus propiedades, y a mediaciones inflexibles de conversión de activos en dinero. Una clase social propietaria en declive manifiesta la escasez de dinero vendiendo a precios incontrolados. La venta de los activos se desmorona a bajo precio por la escasez de dinero barato. El final de un ciclo económico-político se marca por los descensos de los precios especulativos a precio pánico de pagos de deudas. Sólo un ciclo largo contractivo subirá los precios de venta a través del flujo de créditos con tasas bajas de interés bancario y tasas de ganancias especulativas.
2
La sociedad de asalariados detiene su reproducción económica y vital absorbida por el endeudamiento de los precios especulativos y la obsesión paranoica de los acreedores de realizar las ganancias especulativas, que se concretan en la realización monetaria de los precios a través de una política económica intervencionista del crédito. La obsesión de cobro de los acreedores los lleva a una ideología jurídica persecutoria para el deudor. La paranoia de obtener las ganancias monetarias, encerradas en el endeudamiento, penetra en la vida práctica de los acreedores hasta ocasionar la pauperización de los deudores. El finalismo absoluto del cobro de deudas provoca la división de la sociedad en perceptores acosados de ingresos bajos o subvencionados y acreedores por endeudamiento moroso. El finalismo de la mutación de las deudas en dinero agota la solución racionalizada de redistribución de los ingresos de producción de los asalariados, que están atrapados en la correspondencia degradativa de endeudamiento por precios especulativos irracionales. La ideología económica pretende consolar al deudor con el adviento del futurismo equilibrador de la astucia retributiva del mercado y las políticas liberales sin intervención reguladora. Se impone una visión misteriosa de la realidad, transformadora del curso finalista del interés particular en interés general. La paradoja de la conducta crematística del vendedor especulativo pretendiendo conducir a la armonía de equilibrios de pagos y cobros, y de deudores y acreedores. Los ciclos de la armonía darwinista social de los que impagan las deudas y el enfrentamiento jurídico de los acreedores hasta lograr que la deuda se vuelva dinero. El enfrentamiento de la libertad mercantil de los vendedores de mercancías especulativas y las obligaciones contractuales de los compradores de la sociedad de asalariados, que venden su energía de uso en un mercado laboral de salarios bajos y precios especulativos de las mercancías. La venta del trabajo, en un mercado saturado de asalariados, padece las contradicciones de la productividad industrial que sustituye hombres por máquinas y desplaza trabajadores a los sectores económicos de servicios con un alto nivel de absorción de mano de obra temporal. Se agotan los sectores económicos de servicios por el aflujo ascendente de trabajadores desplazados de la agricultura y la industria. Los crecimientos de improductividad industrial también sacan a los trabajadores de la agricultura y la industria hacia los sectores de servicios comerciales y estatales. Tanto el crecimiento de la productividad industrial como los precios especulativos de mercancías básicas amplían el margen elástico del subempleo. La productividad reemplaza cantidades de salario-hombre por cantidades de amortización tecnológica. A condición, de que haya una ganancia diferencial positiva en la desinversión salarial y la inversión de bienes de capital. No entrará la innovación tecnológica en las unidades empresariales homogéneas si el ahorro de inversión tecnológica no es mayor que la reducción salarial. Los bajos salarios de los países pobres impiden la inversión tecnológica, ya que ésta conlleva más valor de inversión de capital que reducción salarial.
3
Los aumentos de los precios especulativos correlacionan las disminuciones de salarios reales. Las subidas de precios especulativos rebajan los salarios nominales a salarios de supervivencia. Los precios especulativos reducen el límite moral y cultural de los salarios necesarios para sobrevivir. El decrecimiento de los salarios reales de subsistencia por los precios especulativos implica largos ciclos de endeudamiento. Se sustituyen ingresos salariales por deudas contractuales y dinero de plástico. Los vendedores de trabajo retraen ahorros que proyectan a largo plazo para la amortización de la deuda y sus intereses.
4
A mayor morosidad en la devolución de las deudas, el ciclo financiero se retrasa con respecto al ciclo industrial y lo frena en su velocidad expansiva. La economía real se supedita a los créditos, al endeudamiento moroso, y al descoyuntamiento de la tasa de interés especulativo y la tasa de ganancia real. Si se pagan las deudas empresariales descontándolas de la actividad de producción, se frena la actividad económica del consumo de materiales y actividad del trabajo. La falta de actividad de producción se refleja en la disminución de la oferta de mercancías y la caída del consumo productivo e improductivo al nivel de subsistencia.
5
La desaleración económica se da en la disminución de los créditos bancarios, que se lastran por la morosidad en la devolución de las deudas y aumento del desempleo. En una sociedad de gran capitalismo y masas sociales asalariadas, la desaleración de la actividad de producción y empleo refleja el decrecimiento de la inversión y el ahorro de las unidades económicas y el déficit progresivo del Estado.
6
La desigualdad de ingresos y gastos estales origina el déficit del Estado. La inactividad de la producción aúna la caída de los ingresos salariales y el incremento del déficit del Estado. El déficit causa el desempleo de recursos materiales y humanos necesarios y la estratificación de la pobreza parasitaria de los guetos sociales. En una sociedad de masas asalariadas, los gastos del Estado se necesitan para incrementar la actividad económica derivada de las inversiones estatales. Si la actividad económica de producción y consumo decrece, los ingresos del Estado disminuyen y aumenta el déficit público y el sumario expositivo de cargas de endeudamiento creciente y subempleo. La acentuación del déficit implica un endeudamiento creciente a altos tipos de interés. La disminución de los ingresos del Estado aumenta los impuestos, y la disminución de los gatos sociales estatales: subempleo, ignorancia y enfermedad. El crecimiento fiscal de los ingresos estatales, en situación de déficit, sin decrecimiento de los gastos sociales, necesita enfrentamientos políticos para el desplazamiento de las cargas estatales a los grupos sociales de mayores ingresos. La carencia de sociabilidad participativa en la solución del déficit dará cambios al sistema de dominio y subordinación en la estructura social. El dominio se organiza en la sociedad totalitaria por la escasez de medios de subsistencia y su reemplazo por el miedo económico al momento actual.
Las cargas sociales deberían igualarse con un reparto mayor de las cargas a los ingresos altos y no a la mayoría de los asalariados. Las masas de la sociedad de asalariados no pueden aportar mayores ingresos, a las cargas del Estado, cuando se sitúan en el límite necesario de la reproducción de la vida. En las crisis actuales, los asalariados no pueden estar en la solución del desarrollo de los ingresos intervencionista del Estado. Tanto los impuestos directos como los impuestos indirectos a los asalariados causan perturbaciones graves de subconsumo y subempleo. El lado claro de la solución del déficit del Estado está dado en los perceptores de rentas altas y ganancias por precios especulativos.

martes, 9 de agosto de 2011

Productividad,salario y ganancia (2).

1
a) El efecto económico de la productividad determina la combinación de cantidades de energía humana gastada, cantidades de materiales de producción consumidos y cantidades de tiempo en el proceso de trabajo. El proceso de trabajo es la combinación específica de materia prima, instrumentos técnicos, cantidades de energía humana, para producir un producto-objeto útil al consumo. Es una combinación estrictamente de unidades físicas varias aplicadas y consumidas en la producción del objeto-producto. La productividad relaciona la misma cantidad de energía humana para cantidades diferentes de productos en el mismo tiempo. Toda función de producción, la combinación de cantidades de materia y de energía, actualiza un grado concreto de productividad en una época tecnológica y a una división del trabajo social. Los cambios de productividad son a su vez efectos de variaciones cuantitativas y cualitativas de la combinación de elementos que intervienen en la producción de un objeto-producto determinado. Este efecto de la productividad sistematiza el desarrollo complejo y actual del proceso de trabajo de la producción social y de las relaciones sociales políticas e ideológicas que articulan a la sociedad en la unidad de un todo complejo estructurado. Así la productividad es una relación compleja de prácticas sociales económicas e ideológicas cuyos resultados amplifican las relaciones progresivas de producción, intercambio y consumo. La productividad no es voluntarista. La doctrina de la superioridad de la voluntad de poder en las relaciones económica es un culto supersticioso de la ignorancia. No hay influencia mediadora de una voluntad nacional o de élite que modifique las condiciones científicas de la producción y las variaciones de productividad. Las variaciones de la productividad afectan a los salarios reales-productos y a las ganancias reales-productos. Las variaciones de la productividad aumentan el volumen de la producción haciendo decrecer la cantidad de energía humana por producto, pero haciendo crecer la cantidad de medios de producción por volumen de productos. La productividad creciente hace que el trabajador necesita menos tiempo para reproducir la cantidad trabajo de los bienes que intervienen en el salario real necesario. Reduce el tiempo de trabajo necesario añadiendo tiempo excedente materializado no pagado, incrementando así las ganancias en la duración temporal del proceso de trabajo. Si los valores de los productos, que intervienen en la composición del salario necesario, disminuyen de valor a consecuencia del aumento de la productividad general de la sociedad, el valor de los salarios reales disminuye y el valor de las ganancias reales aumenta. El valor del dinero se corresponde con el valor de la producción.
b) Si los valores de los productos que intervienen en la composición del salario necesario aumentan, a consecuencia de la improductividad, los salarios reales se vuelven nominales al disminuir su capacidad de compra. El valor del dinero no se corresponde con el valor de la producción.
c) En las relaciones de salario necesario real y ganancia real, el valor del dinero se considera equivalente a una unidad de medida temporal del valor de la producción. La producción se evalúa en cantidades de tiempo de trabajo pretérito de los medios de producción y las cantidades de trabajo como un flujo de salario y excedente. Sólo el trabajo produce ganancias. El valor de los productos-objetos es valor-tiempo que se gasta en el proceso de trabajo. La producción y la productividad provienen exclusivamente de cantidades de trabajo acumulado en tecnología activa, materiales y energía flujo del trabajo. La producción son cantidades de trabajo social intercambiadas por cantidades de trabajo en el consumo social. El valor del trabajo social y del consumo social se fetichizan en el dinero. Las relaciones humanas de producción y consumo se convierten en relaciones de cosas expresadas en dinero.
d) La productividad varía en relación directa a las ganancias y en razón inversa a los salarios necesarios. Si los salarios necesarios están en razón inversa a las ganancias, a más productividad más valor para las ganancias, y menos valor para salarios. A menor productividad social menos valor para las ganancias y más cantidades de trabajo para reponer el salario necesario. El salario necesario se convierte en una variable de supervivencia de los asalariados. En ambos casos de variabilidad de la productividad, ésta es una variable dependiente del nivel científico y de la complejidad de la tecnología del proceso de trabajo. El conocimiento científico es un resultado histórico concreto en una formación social actual. Si la sociedad es regresiva, la productividad vuelve a formas sociales históricas degradadas de extinción colectiva.
e) No hay productividad sin organización en cooperación de energía humana y medios tecnológicos. La productividad robotizada incorpora el valor tecnológico el valor de los materiales, pero al suprimir el trabajo no genera ganancias. El valor de los medios de producción manipulados en el proceso de producción no es un flujo, sino una constante. Acrecientan el valor de la producción, pero no incorporan ganancias excedentes. Si la combinación de la función de producción sustituyera robots por hombres, implicaría una ampliación extensiva del valor de producción, pero desaparecerían las ganancias que se valorizan en el flujo del salario y el excedente no pagado. El mercado de circulación de mercancías y dinero no crea ganancias, sino que realiza las que se obtienen en la producción. La realización de la producción robotizada sería incorporación de valor al volumen físico de producción. La anulación del flujo biunívoco del salario y la ganancia sería producción y consumo de máquinas por máquinas en ausencia de ganancia. Se reproducirían las máquinas, pero no habría reproducción de una sociedad de vivientes. Los traumas pseudo-científicos producen monstruos para sociedades deshumanizadas.
f) Los gerentes de los robots se entregarían a una producción que inundaría los mercados internos y periféricos y la intercambiaría para obtener los materiales necesarios a su producción. Una superproducción robotizada-expansiva que debería intercambiarse por medios de producción controlando los mercados de importación de recursos de consumo industrial. Se llegaría a tal desnivel de superproducción robotizada que se ejercería una presión exportadora devastadora en los países productores de materias primas.
g) Las ganancias, por intercambios de sociedades de diferentes grados de productividad, provendrían de la explotación de países de formación precapitalista. Los robots habrían de consumir materiales y energías obtenidas de mercados exteriores desiguales en los intercambios de cantidades de trabajo. Las sociedades robotizadas darían los mismos resultados que las sociedades industrializadas de producción combinada de alta tecnología y bajas cantidades de trabajo. Las sociedades de bajo nivel en tecnología y altas cantidades de trabajo entregarían volúmenes de producción con altas cantidades de trabajo y bajas cantidades de tecnología. Se transfiere mayor valor materializado de materias primas y bienes de consumo por menor valor materializado de productos industriales. El atraso de las sociedades precapitalistas se volvería un subproducto fuera de la historia del progreso social. Ruptura permanente de sociedades de baja tecnología a sociedades de alta tecnología. Las ganancias extremas vendrían por una tecnología robotizada sin cantidades de trabajo flujo. Las ganancias se obtendrían de las importaciones de mayores cantidades de valor materializado y las exportaciones de cantidades menores materializadas. Las cantidades simples de trabajo incorporadas a la producción de un país precapitalista serían reducidas a cantidades complejas de la industria robotizada. Los valores materializados en materias primas de producción y bienes de consumo exportados provendrían de sociedades de explotación totalitaria: represión social para lograr un intercambio desigual de cantidades de trabajo simple por cantidades de trabajo complejo. Trabajo simple de los países precapitalistas y trabajo complejo de los países capitalistas. Las sociedades dominadas por la barbarie de la explotación económica serían los soportes de la productividad máxima y la ganancia máxima de la sociedad de poder tecnológico.
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a) Dada la productividad, el valor del dinero y la función de producción, las variaciones de salarios y ganancias dependen de la dimensión de la jornada de trabajo intensiva y extensiva. La intensidad del trabajo incrementa las cantidades de valor de producción en el mismo tiempo. Se gasta más energía humana y se altera la duración temporal del hombre. Los incrementos de intensidad en el proceso de trabajo origina una sociedad avejentada prematuramente. Una reducción de la jornada de trabajo se compensa con un incremento de la intensidad del trabajo y viceversa. La respuesta a la reducción de la jornada de trabajo es el incremento de la intensidad del tiempo de trabajo. Se gasta más energía humana en el mismo tiempo intensivo.
b) La productiva de una colectividad, que redistribuye la producción socialmente, aplica el tiempo de trabajo social necesario en los sectores de bienes de producción y bienes de consumo para llegar a un equilibrio que impida la superproducción y el subconsumo. Las combinaciones productivas dependen de cantidades de materiales, horas tecnológicas y horas de trabajo. Las cantidades de horas de producción tienen que ser iguales a la cantidades de horas de consumo para que haya equilibrio.
c) El equilibrio de la producción de materiales y bienes de consumo no queda afectado por la circulación monetaria que intercambia bienes de producción por bienes de consumo. El desequilibrio de la producción y el consumo no procede de la utilidad circulatoria del equivalente signo del dinero. El dinero signo no es la expresión económica de la ganancia de la producción en la circulación del mercado.

viernes, 22 de julio de 2011

La espiral del endeudamiento (1).

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La estructura financiera adquiere predominio jerárquico, sobre las estructuras agrarias, industriales y comerciales, cuando la totalidad social adquiere dimensiones complejas de subordinación absoluta de la economía real a la economía monetaria. Las relaciones contradictorias de dominantes y dominados de las relaciones sociales se expresan en términos de riqueza monetaria y marginalidad de ingresos monetarios. Los sectores de privados de la industria y agricultura, el Estado y las economías familiares, quedan supeditados a la financiación determinante del sistema financiero y por tanto al ciclo de endeudamiento, a la morosidad y pago. Las variaciones de esta financiación fijan tanto el crecimiento económico como el estancamiento de las unidades empresariales de producción y las unidades familiares de consumo.
Las instituciones financieras establecen la variabilidad de las masas crediticias y de las masas monetarias de signos de valor, cuya inestabilidad de valor en el intercambio de mercancías y dinero establece desequilibrios del ciclo económico. La depreciación de las masas de dinero- signo apoyan los altibajos de los precios de mercado de la producción, a la vez que se ralentiza el período de producción por la falta de encadenamiento temporal del proceso de trabajo y el proceso de endeudamiento, que posibilita las compras de los medios de trabajo y el pago de los salarios. El endeudamiento ralentiza o acelera el proceso de trabajo por su participación en el ciclo de compras de producción y en el ciclo de ventas a crédito. En los intercambios de circulación de mercancías y dinero- signo, los precios altos y bajos determinan las contracciones de la masa monetaria crediticia. Los precios especulativos admiten el crecimiento del volumen del dinero- signo de endeudamiento hasta la falta de realización monetaria de las ganancias especulativas. La no realización monetaria de los precios especulativos causa la morosidad del sistema financiero, las fluctuaciones de la solvencia devolutiva de los depósitos bancarios en relación con el capital y reservas de la banca. La burbuja financiera especulativa de los precios se frena con la morosidad e insolvencia del cobro de los créditos por endeudamiento de la sociedad en su conjunto. Un endeudamiento global estanca el crecimiento de la producción y el empleo, dejando sin integración económica a varias generaciones sociales. El freno del crecimiento crediticio es la constatación de un endeudamiento máximo especulativo y la falta de realización monetaria del endeudamiento. Si las deudas se vuelven morosidad petrificada, el sistema financiero se rezaga con respecto a las necesidades de la sociedad. La función de realización monetaria de los precios se invierte en la función reactiva del endeudamiento. El sistema de producción se paraliza por la carencia de liquidez crediticia para renovar el volumen de producción. El dinero-signo de circulación crediticia se retrotrae por la baja solvencia crediticia de devolución de los préstamos.
Las masas monetarias crediticias están sujetas a la naturaleza signo del valor del dinero. La baja del signo de valor monetario contrae la masa monetaria crediticia y la insolvencia de devolución de deudas. Los signos de valor monetarios permiten la financiación de procesos de precios especulativos en la tenaza de la expansión y estancamiento de la producción y el consumo. Aparece la depreciación del valor monetario- signo por el volumen creciente del endeudamiento del Estado, las unidades empresariales y las unidades domésticas. El crecimiento crediticio devalúa el dinero y aumenta los tipos de interés y los precios expresados en dinero. El dinero- signo tiene valor en cuanto circula y realiza los precios de las mercancías, aunque su masa creciente se deprecia a la vez que aumentan los precios de las mercancías. Las épocas históricas podrían determinarse por el índice de depreciación de las masas de los signos de valor. El tiempo de la historia se marca con la depreciación del medio de circulación monetario. No hay memoria de la variación de los precios y del valor del dinero en la cotidianidad económica. La acción inmediata de precios y consumo imprime una desmemoria del valor del dinero- signo fuera de lo inmediato. La apreciación del valor crediticio necesita la apreciación del valor de las mercancías y la garantía real de la devolución de los créditos. El ahorro real de ganancias e ingresos debe cubrir los créditos pendientes de pago en un período de tiempo determinado.
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La discordancia de pagos y cobros de deudas causa suspensiones de créditos presentes y la acción represiva de los acreedores a los deudores. Las masas de signos de valor, en contraposición de la riqueza real, no constituyen reservas de ahorro real, que impidan el estancamiento económico ni la apreciación del endeudamiento con la subida de las tasas de interés bancario. Las relaciones crediticias adquieren diferentes velocidades de circulación para épocas de dilatación y contracción de la producción, la distribución, el intercambio y el consumo. Las diferentes velocidades de circulación de los signos de valor crediticios aumentan o disminuyen la masa de endeudamiento. La depreciación y el volumen de los signos de valor varían la tasa de interés y por tanto el monto de los niveles de devolución de las deudas morosas.
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Las fluctuaciones cíclicas de los signos de valor son contradicciones entre la producción real y la emisión de signos crediticios. El crecimiento y decrecimiento de la actividad económica se organiza en empresas que maximizar sus beneficios especulativos potenciales a la espera de su realización monetaria en un mercado monopolista financiero. La realización monetaria de los precios depende de la expansión crediticia del consumo. Los precios de venta deben restituir los costes de producción, ventas, financieros y las ganancias potenciales de mercado. La angostura de la realización de los precios implica excesos de obsolescencia industrial con una oferta de producción baja para mantener los precios altos. Con bajo capital propio y alto endeudamiento se establece una relación antagónica deficitaria del coste de producción y los precios de venta que cubran los costes y las ganancias potenciales de mercado. Los precios de venta especulativos amplían el consumo de endeudamiento.
Los salarios afectan al nivel de vida de los trabajadores y sus aumentos y disminuciones a las ganancias empresariales. Los salarios están en razón inversa a las ganancias. A su vez, el aumento de las ganancias por la reducción de salarios disminuye el nivel de vida de los perceptores de salarios que deben endeudarse. Se provoca la pobreza relativa de masas de población, la enfermedad, la aculturación y la duración de la vida. La reducción de salario permite a las empresas liberar ganancias para pagar deudas financieras.
La variabilidad del endeudamiento es la marca de desfases contractivos y expansivos de la realización monetaria de los precios especulativos y de los salarios nominales. El sistema financiero altera sus funciones crediticias si no recupera las deudas en los momentos de vencimientos pactados. Para el sistema financiero la reconversión de la promesa de pago en dinero es la proyección del crédito al exterior de la circulación. La insolvencia convierte la deuda en un signo vacío de contenido monetario. El signo de valor monetario adquiere significado económico en la materialidad de los signos de valor en el cobro-pago. La deuda es unívoca en finalidad de convertirse en dinero. El equivalente universal del signo de valor dinero es el equivalente universal de la deuda. La depreciación del valor de las deudas aumenta los intereses financieros y la reducción de las ganancias industriales y comerciales. De las ganancias actuales hay que detraer los intereses de las deudas. En un ciclo de alto endeudamiento los intereses paralizan la producción y la conversión de las ventas en dinero. Se rompe la corriente de flujos de concordancia de entradas y salidas de las ganancias y de los pagos. Se anticipan cálculos de ganancias potenciales que impiden su convertibilidad en dinero. Simultáneamente el sistema económico implica insolvencia y subproducción de recursos materiales y humanos.
El endeudamiento entra en la espiral de la desaleración de los factores de crecimiento de la actividad privada y la actividad pública.

martes, 5 de julio de 2011

Esperanza y desasosiego.

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Verdaderamente no estamos solos, ya que somos destino trascendente. Nos confunden la esperanza y el desasosiego. No sabemos qué esperamos de las sombras, ni tampoco del sol detrás de las vidrieras. Se puede caer en la mímesis de la nada por el furor de no hallar acompañantes que nos muestren algún lugar de dicha. Los viejos amigos que se quedan solos y nosotros con ellos. Ser como una bajamar y no preguntar por la hora de la pleamar. Las causas materiales que nos mantienen vivos disimulan nuestra vaguedad de espíritu. La marioneta que se articula en la mano que escodemos tiene un rostro desconocido. La marioneta del rostro del otro se nos da a la memoria en un olvido. Estar es olvidar. El ser del hombre es una apuesta de seguridad en las circunstancias inarticuladas del mundo. Debe hallarse un lugar resquicio en la historia como un corte de la navaja en la hierba verde. El corte del compromiso moral del individuo y la multitud por la verdad del significado de la vida. La fiesta es un lugar de encuentro por el compromiso de la verdad.
Pero también en la fiesta se puede estar fuera y entonces llega el desasosiego y su inquietud. Entonces el desasosiego que nos llega en el frío del insomnio. Nadie nos ha hecho con el placer de los sueños. Cerca de las orillas de los ríos hay barcas de maderas sin la quilla y las olas del río dibujan mapas de cristal de encuentros de magnolias y jazmines. También en los sueños se juntan las flores secas y las esquinas de calles que asustan por su grave sonido de ausencia. Las despedidas no vuelven, sólo son clics de luz en paredes blancas. El suelo ajedrezado no está trazado para victorias de desarraigados. El desarraigo es un juguete que a veces ríe. No basta estar hecho de barro, pues a veces somos frágiles cañas que se agitan en su destino. Nuestra condición biológica no admite el delirio de la eternidad. Igual que Ícaro, alas de cera, buscamos el sol del mito. Las mañanas de sol con el fondo claro del mar.
Decía Albert Camus, en su ensayo El Mito de Sísifo:” Juzgar si la vida vale o no vale la pena de vivirla o no vivirla es responder a la pregunta fundamentar de la filosofía”. Pero para juzgar y responde, uno debe no hallarse ante una vida que nos haya sido entregada como herencia sociológica. Sopesar el valor necesario de la vida es hallarse dentro de la coyuntura actual de la historia. La libertad no nos es dada fuera de la necesidad. La libertad no la entregan como la noche de reyes del inocente, la libertad se pierde y gana en los claroscuros de la vida. Estamos arrojados al mundo de la vida. Es la gran sorpresa del niño que juega y un día se cansa y quiere encontrar, detrás de los cristales de su ventana, la explicación de los que corren por las aceras persiguiendo lo inaprensible. La pérdida de la infancia es un golpe de viento que cierra la puerta de un corredor. La naturaleza real de las cosas está detrás de una ventana vigilada
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En la lucha dialéctica hegeliana, la subjetividad del amo y la objetividad del esclavo se encuentran en el punto nodal del Espíritu de la libertad. El amo no tiene existencia sin la naturaleza del esclavo. El esclavo no tiene existencia sin la subjetividad del amo. Se enfrentan en la negación de la negación. Se existe frente a la negación que te anula. El amo existe en el existir del esclavo. La libertad del esclavo radica en apoderarse de las necesidades del amo. Más que repensar en el sinsentido de la vida, permanecemos en la negación que sitúa la ruptura de la esclavitud.
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El siglo XIX no quiso a Dios y quiso al Amo. Era la visión apocalíptica de la rebeldía. El hombre se olvida de dios e interioriza al Amo como su dios. Es la revolución del sadismo y revolución metafísica. En la rebelión del esclavo contra el amo, el esclavo quiere su emancipación social dentro de las funciones del Estado. El anarquismo se entrega a construir nuevas iglesias góticas para la emancipación del hombre en su condición de hombre sin dios.
Escribe Albert Camus:
“¿Qué es un hombre rebelde? Un hombre que dice no. Pero negar no es renunciar: es también un hombre que dice sí desde su primer movimiento. (...) El rebelde (es decir, el que se vuelve o revuelve contra algo) da media vuelta. Marchaba bajo el látigo del amo y he aquí que hace frente. Opone lo que es preferible a lo que no lo es.”
Las masas sociales del siglo XX buscan significado histórico a la validez de la humanidad mediante la ética de la acción. Pero hay algo oscuro en la estructura psíquica del hombre que lo convierte en un ser desafortunado, que insiste en elegir mal con respecto a los objetivos de su pensamiento político. Insistentemente lo engañan y se compadece de sí mismo. Manifiesta su inferioridad sobre las instituciones que él ha elegido y que lo engañan. Se convierte en un hombre desengañado del Amo y de dios. Pero la aventura de la existencia es hallar la verdad de las contradicciones de dominio por la repetición de la esperanza.

viernes, 10 de junio de 2011

Atlantes y Erinias: La ida al pueblo:populismo y terror (y6).

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La ideología de dominio totalitario produce relaciones de obediencia sumisa e inconsciente a la violencia del Estado y a grupos minoritarios terroristas. Se propagan actos particulares y universales de obediencias inconscientes o conscientes a los imaginarios del terror. Represiones psíquicas impuestas por los aparatos represores de agresión y distorsión persuasiva. Los imaginarios del terror se propagan a mayor o menor velocidad por la mayor o menor resistencia a la manipulación de la verdad. Un factor multiplicador de estos imaginarios es la agrafia de la ignorancia. Ésta se perpetúa en los colectivos marginales, que estratifican periodizaciones crónicas, económicas e ideológicas, de subordinación a la supervivencia extrema.
Los imaginarios del terror cambian en la variabilidad de las desigualdades de clase. Su presencia activa es constante por la vinculación de los subordinados a los subordinantes. El campo de fuerza del modo reproducir la vida económica y mental se degrada en el conjunto totalizador de la sociedad del terror.
Las imágenes del terror se quedan fijas y se grapan perpetuando la conciencia desgraciada del hombre fragmentado por el lenguaje simulador de la experiencia vital. La verdad del hombre fragmentado se queda en la angustia repetitiva de las escenas- eco del inconsciente. El reflejo del terror se multiplica en la angustia del sentido de lo inhumano. El imaginario máximo del terror histórico es la de grupos de víctimas desnudas en las cámaras-duchas, gaseadas con gases tóxicos.
La metáfora de la realidad del imaginario del terror sólo se descifra en un espejo quebrado por la memoria del tiempo. Es el fraccionamiento-ruptura de las imágenes del terror sin la coherencia del método y el adiestramiento.
Se diría que la definición sistemática de una época histórica se corresponde con el terror que la manipula hasta la enfermedad mental y el exterminio colectivo. Una intensidad específica de terror verifica la sumisión de la sociedad a los aparatos del poder. El grado de contradicción alucinatorio se intensifica en los imaginarios- ecos del pasado.
Los estallidos pánicos del individuo y de los colectivos se enfrentan a lo real, sobredeterminado por las acciones imperativas de las huellas mnémicas del tiempo traumático. Lo imaginario del terror deforma las vivencias para no existir fuera del miedo.
La función activa del terror de lo imaginario-eco es dejar sin respuesta activa al individuo. La unidad real del hombre es desajustada por la unidad imaginaria del terror psíquico. La unidad de la totalidad real también se desplaza en psiquismos colectivos de terror. La conciencia real del individuo y del grupo social se desajusta en la resignación extintiva de la sumisión y la ignorancia. El desajuste de realidad y terror permanece desenfocando en el dolor de pretérito que se actualiza por adherencia de lo imaginario a lo vivido.
Para comprender el terror totalitario se ha eligido el terror del sistema social autocrático y las acciones de respuesta terrorista de minorías, que provienen del exterior de los centros de poder totalitario de represión.
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La corriente práctica y teórica del terror del populismo ruso, (narodnik), habría de manifestarse en dos direcciones políticas:
a) Una revolución socialista campesina. El Mir (comunidad rural) como base en la que habría de iniciarse el camino hacia el socialismo, junto a la colectivización de la tierra y sin necesidad de un tránsito previo por el capitalismo burgués. Esta ida al pueblo fracasó. Los campesinos querían la propiedad de la tierra, pero no entendían el derrocamiento del zarismo.
b) Entonces una fracción del populismo ruso abandonó el postulado de la lucha por la tierra y se dirigió a la utilización del terror como arma política. La utilización del terror para atraerse a las minorías más radicales de campesinos marginados, obreros y pequeños productores arruinados por las sucesivas crisis económicas de las últimas décadas del siglo XIX.
c) Los postulados del populismo ruso de la vía al pueblo por la propiedad de la tierra o la vía al pueblo por el terror han sido una invariante revolucionaria en el siglo XX en la mayoría de países con mayoría social de campesinos.
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François-Noël Babeuf,1760-1797), político, teórico y revolucionario francés postulaba la organización de la sociedad sobre la base del trabajo en común y una revolución social que debía completar la revolución realizada desde 1789, defendiendo, incluso, el empleo de la violencia y la necesidad de un periodo de dictadura. Firme defensor de la abolición de la propiedad privada y del derecho de herencia, así como de la colectivización de la tierra se le puede considerar como un pre-anarquista. Babeuf, sin medios legales creó un comité de insurrección secreto compuesto por siete miembros, entre los que se encontraba él mismo y lanzó una campaña de publicidad destinada a agitar a las clases populares. La campaña debía terminar con un levantamiento, la Conspiración de los Iguales que pretendía derrocar al Directorio y poner en vigor la Constitución de 1793, que nunca había sido aplicada. Pero el Directorio estaba informado de la conspiración y los conjurados fueron detenidos por la policía. Babeuf es ejecutado el 27 de mayo de1797.
Babeuf fue el revolucionario inspirador de la formación de minorías secretas, que se enfrentaron durante el siglo XIX al absolutismo de Estado, y a su vez cayeron en la mística negativa del grupo cerrado en su alienación.
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El gran terrorista ruso del siglo XIX fue Sergei Nechaev Guennadievitch (1847-1882). Fue nihilista y revolucionario, partidario del terrorismo. Fue perseguido por la policía del Estado ruso. Se refugió en diversos países europeos. encontró a Bakunin y escribió el Catecismo del revolucionario. Durante 1869, Nechaev regresó ilegalmente a Rusia. Fundó un grupo revolucionario: "La gente de la retribución", y organizó el asesinato del estudiante Ivanov, a quien acusó de traición a la patria. Nechaev regresó a Suiza donde fue extraditado a Rusia en 1872 por la Ojrana. Fue condenado a veinte años de trabajos forzados en Siberia. Murió de escorbuto mientras permanecía encarcelado.
El asesinato terrorista del estudiante Ivanov conmocionó la “inteligencia” rusa. Inspiró a Fedor Dostoievski en su novela Los demonios (1871). Dostoievski dijo de la concepción política de Nechaev, que atribuyó a su personaje Chigaliev:
“Para Nechaev la traición al grupo terrorista se debe denunciar ante el grupo que debe pronunciar su juicio como un deber. En el grupo terrorista impera las mística del mundo es de todos y todos para todos. Todos son esclavos e iguales en la esclavitud. La calumnia y el asesinato de un miembro del grupo, en casos extremos, se debe sobre todo a la igualdad. En esta mística, hay que bajar el nivel de la crueldad para acceder a la intuición y el talento del individuo. Los esclavos deben ser iguales sin despotismo, ni libertad ni igualdad, ya que en un rebaño debe reinar la igualdad. En el grupo terrorista se impone la jerarquía de la obediencia sin respuesta. La igualdad dentro del grupo lo convierte en un rebaño.”
Nechaev necesitaba la disciplina del terror para que se acentúe el sufrimiento del pueblo, que se encuentra sin el valor para rebelarse. Esta es la idea central del terrorismo nechaeviano. Pensamiento que se pondrá en práctica en los años 30 del siglo XX por los partidos políticos totalitarios.
"Los compañeros revolucionarios deberán, siempre que sea posible, discutir y resolver en forma conjunta y unánime todos los asuntos importantes, en cuanto a la aplicación del plan diseñado, todo el mundo debe trabajar solo para lograr la acción destructiva. »
Bakunin escribió lo siguiente sobre Nechaev:
" Poco a poco llegó a estar convencido de que para construir una empresa política se debe basar en la política de Maquiavelo y abrazar completamente el sistema de los jesuitas: la violencia sólo al cuerpo y al alma de mentir. La verdad, la confianza mutua, la solidaridad que existe entre una docena de individuos que forman el sanctus sanctorum de la sociedad.”

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De nuevo la mística negativa de la salvación o condenación del grupo elegido. La salvación queda subordinada y condicionada al ingreso en la comunidad. Será una moral práctica, por la que el revolucionario deba hallar su salvación en una subjetividad irreflexiva al daño de la colectividad. La moralidad del grupo queda más allá del asesinato. No se detiene en la certidumbre de la culpa moral. El personaje de Dostoievski sitúa la salvación del individuo dentro del grupo conspirativo. “Todos somos culpables de todo y por todos.”
Los dirigentes de las masas totalitarias llevarán el terror general a toda Europa desde inicios del siglo XX hasta el final de la II Guerra Mundial.
El terror político y metafísico totalitario será una invariante de fatalidad y genocidio sobre millones de hombres. Los partidos políticos totalitarios piensan la finalidad de sus actos desde el fatalismo terrorista del grupo y su credo: “Todos somos culpables de todo y por todos